| Luis Salinas |
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Sábado 16 de junio - Cine Teatro Belgrano Formación: Grupo Invitado: Formación: Comentarios en torno al evento “VENIR A RAFAELA ES COMO VOLVER A LA CASA DE UN AMIGO”, DIJO SALINAS. El consagrado músico estuvo ayer en nuestra ciudad. Su presencia se debió al concierto que por la noche brindó en la sala del Cine Belgrano. Al atardecer ofreció una rueda de prensa, cuyos aspectos más salientes ofrecemos aquí. -¿Qué recuerdos tenés de Rafaela? -El mejor. Había tocado en Rosario, en el Teatro El Círculo, y al otro día venía para acá, con incertidumbre porque venía para hacer un espectáculo de música argentina, con Juancho Farías Gomez, el Tula y Horacio Avilano. -Ofrecenos algunos datos de los músicos que te acompañan -Mariano es un baterista muy virtuoso, yo siempre digo que hay bateristas, y bateristas músicos, que escuchan la melodía; con él es la primera vez que vamos a tocar, pero además toca con Daniel Maza que es el bajista y se entiende muy bien con él – es muy importante en la música que el baterista y el bajista se lleven muy bien – hace tiempo que vienen tocando juntos y tienen un buen feeling. Daniel Maza es un viejo compañero de ruta, venimos tocando desde hace muchos, nos conocemos desde hace veinte años, desde antes de que se dedicase a la música, ha hecho una carrera muy importante y desarrolla sus propios proyectos. De los bajistas que hacen la base rítmica, para mí es de los mejores que hay en el país. El pianista Chiche Barrionuevo es un músico que conocí en el Chaco, lo escuché tocar y me pareció de una sensibilidad y un romanticismo impresionante. -¿Con qué músicos trabajaste que te hayan conmovido? -Hay muchos que me conmovieron humana y musicalmente, por ejemplo haber tocado con B.B. King, él es el blues, es el espíritu más fuerte, y estar con él, más allá de que toque o no fue algo invalorable. -En este momento particular, en el que realmente hay mucha pavada circulando dentro de la música ¿es muy difícil para un músico que trabaja en serio llegar al público? -Lo que está en el medio entre el músico y la gente, por que hay intereses, el periodismo va también adonde está muchas veces el negocio, los mandan de arriba para que hagan notas a determinados tipos y que cubran determinados espectáculos y no a otros. Las compañías grabadoras tienen también su peso en eso y lo peor de todo es que no tenemos espacio en la televisión, que es lo que hace que algo trascienda. Recién puse la tele, empecé a cambiar y en todos los canales estaban los programas de bailanta. Y debemos señalar que hay una gran mafia. Pero el público, por lo menos en mi caso, con el boca a boca nos ha sorprendido muchas veces; hice dos Cervantes llenos, un Gran Rex, y hace poco en la Quinta Trabuco había como seis mil personas. Diario Castellanos – Jueves 21 de Junio de 2001 TOCAR LO QUE UNO SIENTE Por Eduardo Norris - Especial para Rafaela.com Y pasó por segunda vez Luis Salinas en la ciudad de Rafaela. Con un espectáculo de nivel internacional, y con músicos que, como él, entendían lo que era transmitir música con mayúsculas. Con el soporte magnífico de BLAC, y aún cuando solo fueron algo más de cuatrocientas personas, Salinas volvió a dejar su sello impregnado en los corazones de todos. -Hablanos un poco de los músicos que vienen con vos ahora. -Bueno, Mariano (Sanci) es un baterista joven, muy virtuoso, y yo siempre digo que hay bateristas y bateristas músicos, que escuchan la armonía y la melodía. Con él es la primera vez que vamos a tocar, pero él además toca con Daniel Maza (bajista de Salinas) en un trío, y que se entienden muy bien entre ellos, y es muy importante en la música que el baterista y el bajista se lleven correctamente. Como vienen tocando hace un buen tiempo juntos tienen un buen feeling. Daniel Maza es compañero de ruta de hace mucho tiempo y nos conocemos desde hace casi veinte años. Lo conocí antes de que se dedicara a la música, y ha hecho una carrera muy importante: ha tocado con músicos como Djavan, Celia Cruz, además de realizar sus propios proyectos, y de los bajistas que hacen la base rítmica es el mejor del país, o uno de los mejores, para mí. Canta muy bien, además. Y sobre el pianista, Chiche Barrionuevo, es un músico que conocí en el Chaco en una jam session, y cuando empezó a tocar me pareció una persona de una emotividad y de un romanticismo impresionante. Lo toca a Iván Lins, que es un músico maravilloso, y él (Barrionuevo) es uno de los pocos que lo sabe interpretar, porque tiene unos temas muy complejos, y más allá de ser un virtuoso, me pareció un músico de lo que tocan poco, pero gustan mucho en cuanto a la sensibilidad y a la profundidad... Así que estoy contento de hacer mi trabajo junto a ellos. -¿Con qué músico a nivel internacional, con el que hayas trabajado, te has conmovido? –preguntó una colega. -Hay muchos que me han conmovido, tanto humana como musicalmente. Haber tocado con B.B. King, por ejemplo, fue algo maravilloso. Él es del blues, y es un espíritu muy fuerte, más allá de que toque o no. Después, está Hermeto (Pascoal), que es uno de los genios más grandes que he conocido, el más libre de todos. Con él no compartí escenarios, pero sí muchos momentos tocando y estando junto a su gente y su familia. George Benson también, y es uno de los guitarristas que más admiro, y para mí es un sueño cumplido. Con Jaime Torres, con María Graña, que para mí es la cantante número uno de tangos, y haber sido llamada por ella para grabar un disco de tangos cuando yo no era todavía conocido como guitarrista de tangos fue muy fuerte, también. Con otro, Rubén Juarez... Es decir, a veces me da miedo hablar de esto porque puedo llegar a olvidarme de alguien. Estoy tocando muchos conciertos con Hugo Fattorusso, que para mí es uno de los más grandes músicos que conocí, de una trayectoria muy importante, y además ser amigo de él es algo que no tiene precio, y siempre se lo digo... Tomatito, que cuando toqué con él no podía creer de que podía acompañarlo, y ser también su amigo... Son muchas, gracias a Dios, las situaciones que me han dejado algo. -¿Es muy difícil para un músico que trabaja en serio llegar al público? -Lo que está en el medio del músico y la gente es el problema, porque hay intereses. El periodismo también muchas veces va detrás de lo que es negocio, ya que van a cubrir a determinados tipos o cubren determinados espectáculos y no a otros. Las compañías grabadoras también tienen su peso en el tema. Lo peor de todo es que no tenemos espacio en la televisión, que es un medio que hace que algo sea masivo. Si prendés la tele todos los sábados y tocás ahí, llega un punto en que te conoce todo el mundo, pero... La última vez que miré televisión, empecé a cambiar de canal porque eran todos programas de música de bailantas. En mi caso con el público, el "de boca en boca", es muy importante. Me he sorprendido muchas veces, por ejemplo, de haber hecho dos Cervantes llenos, un Coliseo lleno... Es como que la cosa, igual, se comenta, aunque no tenemos un apoyo masivo. Conozco músicos muy buenos que no están tocando, y por ahí he visto cosas increíbles, como que un músico tenga que pagar para poder tocar: viene el bolichero y le dice que tiene que asegurar un mínimo de 60 personas presentes, y si no va toda esa gente, el artista mismo es el que tiene que pagar. Yo, cuando era pibe, iba al bolichero y, si éste confiaba en mí, me hacía tocar hasta que la gente me conociera, pero ahora es muy cruel lo que está pasando. Lamentablemente, todo tiene un sentido utilitario, pero uno tiene que adaptarse al medio donde vive y darle para adelante. -Actualmente, ¿te considerás más un músico de jazz o del folklore? -Nunca me consideré un músico de jazz. Todo eso lo hace un poco la prensa para ponerte en un cuadrito. A veces, ves el Clarín y me titulan "jazz" o "folklore"..., o no saben donde ponerme. Yo solo soy un músico que tiene el concepto del jazzero en cuanto a la improvisación. Por lo general, sobre un tema improviso, pero sobre diferentes ritmos y sobre diferentes cosas que he escuchado de chico y que me gustaban, como por ejemplo, una zamba o una chacarera, aunque no todo lo del folklore me gusta, como el carnavalito, que no lo siento, y para tocar algo que no siento mejor no lo hago, pero sí zamba o chamamé, principalmente por mi viejo y por mi padrastro, que uno fue correntino y el otro chaqueño. La música salsa y la música negra, que fue lo que escuchaba desde que yo tenía ocho años, también las aprendí, y me gustó mucho esa onda. Me acuerdo una vez que un jazzero se me acercó y me dijo: "Che, ¡muy largos esos temas!". "¡Pero es lo mismo que hacen ustedes, los jazzeros!", le contesté, "Nada más que yo lo hago sobre diferentes ritmos". Y me retruca: "Pero, ¿qué tocás, Salinas?" (Se ríe). Me acuerdo que, cuando iba a un boliche, me decían: "Vos tenés que tocar esto y aquello", y yo les respondía: "¿Por qué no dejás que el público decida?". Todavía hay periodistas que hoy en día no saben donde meterme, pero la gente va a escuchar simplemente música, y para mí eso es suficiente. Yo solo soy un músico que toca la guitarra, compone y canta, en ese orden y dentro de la música que me gusta. En el mundo, actualmente, ya no se rotula como antes. Acá todavía seguimos con eso. Saluzzi, por ejemplo, ¿qué toca? -Es una mezcla de fusión, tango... -Claro, pero algunos no lo ponen como tango. Es un músico que va a tocar... música. Ante la pregunta sobre sus futuros proyectos, Salinas se acomoda y pasa lista. -Ahora, a fin de mes o principios del viene, va a salir un disco que se llama "Rosario", que lo grabé hace dos años y medio ya, en Nueva York, después del disco "Salinas", que es lo que vamos a presentar hoy. Tuve la mala suerte de que se uniera Polygram con Universal, y eso significó la no salida de 60 discos entre las dos compañías, y el disco quedó ahí, que es un registro al que quiero mucho porque tocan Hugo Fattorusso, Bob James, Omar Hakim, Alci Peña, Luis Quinteros, todas figuras que nos reunimos por primera vez para grabar este disco, entonces..., medio que lo tengo acá (Se señala la garganta). Y bueno, se fue postergando y postergando hasta que, por lo que pasó el año anterior con los conciertos y todo eso, la gente de Universal se interesó otra vez y bueno..., finalmente va a salir, y eso va a traer, por supuesto, presentaciones del disco en el Opera o en Obras. También, el jueves que viene (21 de Junio) voy a tocar en Montevideo, Uruguay, que es un sueño que siempre tuve. He ido a tocar a Punta del Este, pero eso no es tocar en el Uruguay (Risas), teniendo yo muchísimos amigos y mucha historia con la música uruguaya. Es como que, por ser la primera vez que voy, tengo una necesidad bárbara de tocar en Montevideo, con Hugo Fattorusso y un seleccionado de lo mejor de allá. Por ahí viene (Rubén) Rada como invitado y bueno..., se arma. Después, Perú, que no conozco, y que me invitó Lucho Gonzalez para tocar por ahí, y en Julio en Murcia, España, donde voy a tocar en un Festival de Jazz donde también van a estar Al Jarreau, Tomatito... Y además, voy a tocar en el Café Central de Madrid, que es como el Blue Note de los madrileños. Hay otras cosas que se están conversando. La idea, también, es retomar la parte internacional, ya que por cuestiones personales estuve casi dos años sin viajar afuera. Por supuesto que sirvió un poco para mi carrera acá, pero hay que volver también al exterior. -Hablanos de músicos que hayan influído y que actualmente estén influyendo en vos. -En la música, como en la vida, se dice la verdad o se miente. Me gusta cualquier músico que sea sincero. Puede tocar una canción de dos tonos, pero si yo veo que el tipo es real... Es como pasa con las personas, ¿no? Es decir, por ahí tu tipo te dice cosas muy simples y te llegan. Lo que no me gusta son las especulaciones musicales, o ver qué es lo que le gusta a la gente. Me gusta que alguien toque lo que siente, y si no, no me gusta. Y bueno, hay muchos que me gustan. Como guitarristas, Roberto Grela, Atahualpa, que son de aquí. Después, Benson, Joe Pass –cuyos solos me han llegado mucho-, Django Reinhardt, Wes Montgomery, B.B. King y Jeff Beck tocando rock. También Bill Evans, pero lo que pasa es que la lista es interminable porque estoy todo el tiempo escuchando música. Es como que hay momentos diferentes para elegir esto o lo otro. -¿Vas a participar en el 2º Festival de Jazz en Bariloche? -Me hablaron, pero está todo en conversaciones, por ahora. Vamos a ver qué pasa. -Vos dijiste recién que no sos jazzero... –cuestionó otro de los presentes. -Bueno, por eso es lo que dije recién, como pasó con Clarín el año pasado: "Mejor artista de jazz del año". Esa frase puede traer que algún guitarrista de jazz se ofenda. Yo hago música... Toco música... -Lo que vos sentís. -..., sí, pero bueno, el concepto del músico de jazz es tocar un tema de jazz e improvisar sobre ese tema. Lo mismo pasa con el músico de blues. Yo no soy de poner grandes arreglos en los temas porque me gusta que fluyan. En un festival de jazz no solo tocan músicos de jazz hoy en día. En Montreal está la noche de Brasil, la noche de Cuba, y ustedes saben que Montreal es el mayor festival del mundo. Ahora tiende a desaparecer eso de que en un festival de jazz toque solo gente dedicada a eso. -Por ejemplo, en el Festival de Jazz de Montreal del ’97 se lo invitó a tocar al Chango Spasiuk. -Sí, sabía de eso también. Lo que pasa es que (lo de Spasiuk) es música. -Escuché algo por ahí de vos, que sucedió en la casa de Paquito D’Rivera, donde una vez te confundiste a alguien que estaba sirviendo un café o un refrigerio con una cantante (Leny Andrade)... -(Se ríe) No, bueno, fue así: me lo encontré un día a Oscar Feldman, un saxofonista amigo, en Nueva York, que fue durante mi primer viaje allí, cuando estaba arreglando el disco "Salinas" y algunas otras cosas. Me lo encuentro a Feldman y me dice: "Tenés que venir a mi casa; yo le voy a hablar a Paquito de vos", y agarró una grabación mía y se la llevó. Y Paquito armó, no por mí sino porque a él le gusta hacer los domingos, una comida en su domicilio. Su mujer es la que cocina, y su casa se va llenando de músicos, ya que en ésta hay salas con equipos y demás donde vos vas y te sentás y tocás. Hay baterías, también... Es el sueño de cualquier músico: están los artistas en esa casa y cada uno ya tiene su instrumento para tocar. Entonces, bueno, llego y ahí estaban Camargo Mariano (pianista), todos los integrantes del Pat Metheny Group, algunos cubanos que no recuerdo ahora y varios músicos de Nueva York. También 3 ó 4 músicos argentinos que viven allá y están tocando por todo el mundo, como Darío Esquenazi, por ejemplo. Y bueno, esta Lenny Andrade, que para mí, después de Elis Regina, es la cantante número uno o dos del Brasil. Además, es una increíble pianista. Ella se encontraba allí, dando vueltas, sirviendo. Servía, por ejemplo, empanadas y le ayudaba a la mujer de Paquito, mientras ella cocinaba lo de siempre... -¿Empanadas en la casa de Paquito D’Rivera? -Sí, empanadas; comida criolla... Y bueno, en un momento, Andrade dice: "Voy a cantar". Empezó a cantar, y cantó cinco horas, más o menos. No paraba, no paraba de cantar... Era una cosa de saberse todos los temas (risas). Y Paquito, que por ahí andaba hablando con alguno, agarraba el saxo cuando prestaba atención a algún tema, tocaba y después seguía charlando... Bueno, lo que dije recién de cinco horas es una exageración; lo que te quiero decir es que una vez que empezó no paró de cantar. Y de ahí viene el comentario de Paquito, que por ahí dijo: "Che, ¡qué bien canta la empleada!" (risas). Fue una linda experiencia que empezó a las dos de la tarde y terminó a las tres de la mañana. Y todo ese tiempo siempre había alguien tocando; cuando alguien decía: "Bueno, no toco más", igual se escuchaba música en alguna otra sala. -La última pregunta. Si tuvieras que darle un consejo a alguien que estudia música, ¿qué le dirías? -Una vez dí clases en una escuela de guitarra, y había un montón de chicos tocando, y mientras estaban ejecutando, veía que todos estaban muy preocupados. Entonces, paré todo y les pregunté, uno por uno, por qué había elegido tocar la guitarra, y algunos me decían cosas como: "Yo me muero tocando". Les dije: "¿Y por qué están con esa cara, con esa cara de preocupación?", y me contestaron: "Lo que pasa es que yo quiero tocar tal tema, que es difícil". Entonces, mi consejo –aunque a mí no me gusta dar consejos- es que tienen que tocar lo que ustedes sienten. Si vos no te emocionás, la gente tampoco. No pasa el ser músico por tocar un tema difícil y para que después digan: "Ah, mirá, este es un musicazo porque toca tal tema", porque está lleno de ejemplos de gente que toca cosas simples y conmueven. Miles (Davis), que fue uno de los más grandes músicos de todas las épocas, cuando fue famoso todo el mundo quería ser virtuoso. Toda la gente tocaba como Charlie Parker, y él (Davis) dijo: "Bueno, yo no quiero hacer virtuosismo". Entonces, en vez de hacer (Y entona un fraseo rápido), hace (frasea una melodía suave y más sencilla). Él cambió la música como cinco veces. Pat Metheny quería ser como John McLaughlin, por la velocidad que éste tenía. Cuando vio que no tenía esa velocidad natural, con su limitación propia, armó su estilo y hoy en día es un músico más importante que McLaughlin. El que tiene virtuosismo, lo tiene y punto. Lo importante es la sinceridad con lo que a uno le gusta, y decir la verdad, más allá de la técnica. Sinceramente el músico está para que la gente se olvide un poco de los problemas que tiene. Si, cuando vas a tocar, transmitís un problema, no hay un hecho artístico. Por eso hay que tocar lo que a uno le gusta. Recuerdo, una vez, que vi a un santiagueño guitarrista de jazz. Cuando tocaba jazz, me transmitía algo así como: "... mm, sí, bastante bien...". Pero un día se puso a cantar una chacarera, y casi me muero, por la manera en que cantaba y tocaba... Pero él estaba empecinado en ser un guitarrista de jazz. Hoy en día no llegó a nada, porque no siguió. O sea, un músico de jazz o de tango o de rock no tiene que convertirse en un músico de folklore si no le gusta o no lo siente, porque eso ya no es ser sincero con uno mismo. Mi consejo, entonces, es que no pare de tocar y de estudiar, porque siempre algo se aprende. A LAS PUERTAS DEL DELIRIO Por Eduardo Norris - Especial para Rafaela.com Los que estuvieron presentes esa noche comprenderán el significado del título. En medio de una noche casi glacial, Luis Salinas y su grupo impregnaron la sala del cine teatro Belgrano de una música fresca, sensitiva y contundente a la vez, sin lenguajes bajos de ninguna clase. Nueve meses después de su primer paso por Rafaela, Salinas hizo una firme demostración de una total honestidad y franqueza ante el público, descosiendo los oídos de todos los que asistieron a esa función, la mayoría asombrados por lo que sonaba por los parlantes. Comentarios del público: Dr. Elvio López: Marcos A. Terragni: José I. Canavesio: Marcelo Gómez - integrante de Comicanto: Ana de Azar (Ataliva): Julia Sabena: Jorge Fainblum: Sonia y Lorenzo Villagran: Marta Gauchat – Sunchales: Héctor Marcucci: Luis Salinas: "Como siempre la gente de Rafaela, no deja de sorprenderme, la primera vez hicimos música argentina, la gente se fue contenta con esa propuesta y tocar en esta oportunidad otra cosa que no tiene nada que ver a eso, respondió con un silencio maravilloso, una combinación entre ellos y nosotros. Omar Chavarini: |






