Jaime Torres PDF Imprimir E-mail
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Domingo 9 de junio - Cine Teatro Belgrano

Formación:
Jaime Torres: Charangos y voz
Jorge Gordillo: Violín
Federico Siciliano: Acordeón, teclados y guitarra
Daniel Díaz: Guitarras
Sergio Lobos: Percusión
Hernán Pagola: Aerófonos andinos

Grupo Invitado:
Negro + Negro 

Formación:
Cacho Villalba: Guitarra y voz
Ricardo Gigena: Guitarra, acordeón y voz

Comentarios en torno al evento
Diario Castellanos - Lunes 10 de Junio - Cultura y Sociedad

EL PAISAJE HECHO MÚSICA

La presencia de Jaime Torres con su último trabajo musical: “El del Charango”, fue uno de los momentos de mayor jerarquía musical en nuestra ciudad.  El espectáculo logró captar al público, que disfrutó tanto de la excelencia musical como de la belleza y encanto de la danza folklórica.-

JAIME TORRES Y SU PAISAJE MUSICAL

Hay veces en que la música expresa mucho más que técnicas y conocimientos instrumentales. Los músicos reúnen todo el conocimiento teórico, pero lo sobrepasan ampliamente y logran llegar a los niveles profundos de la sensibilidad para contagiar emociones.
Es entonces cuando todos -profesionales y simples escuchas- sienten que cada sonido le está dedicado, y que llega para compartir eso que es intrínsecamente humano.
Algo así sucedió en la sala del cine Belgrano, con la presencia de "El del Charango".  Desde los primeros acordes, y aggiornado para las demandas actuales, Jaime Torres llegó con su paisaje a cuestas. Los sonidos increíbles de su charango dibujaron el entorno en el que transcurrió su vida. Paisaje con altibajos, donde la vida demanda valentía y fortaleza para transitarla, calma y ritmo interior para acompañar los desniveles del altiplano.
No necesita abandonar su particular humildad este músico para dejar, sin lugar a dudas, la imagen cierta de sus conocimientos y dominio instrumental. Sólo él pudo arrancarle al charango acordes increíbles, sonidos dulces o graves que recorren los perfiles dibujados en su retina. Tampoco, para expresar su nostalgia por los cambios que hoy el público evidencia, en alusión a las butacas vacías -casi la mitad del teatro- que, "seguramente, habrán elegido ver o escuchar otra cosa". Torres expresó en su saludo la alegría por estar en un teatro, espacio que definió como en vías de desaparición y se refirió también a la figura de Remo Pignoni, cuya tarea musical destacó.
“Tantanakuy”, verdadero encuentro con cada uno de sus escuchas, este último trabajo que llega con un músico acostumbrado a todos los espacios, desde las simples callejuelas de su tierra norteña, hasta el amplio escenario del Teatro Colón, desde los ensayos con sus músicos coterráneos de diestros y sensibles oídos, hasta los maestros más destacados como Ariel Ramírez y los exquisitos tiempos de la Misa Criolla recorriendo el mundo.
Acompañado por músicos y bailarines de primer nivel, el espectáculo recorrió ritmos y búsquedas creativas. La danza tuvo a una rafaelina cuya maestría en la danza estuvo a la altura de las circunstancias: Noemí Batistoni, que dirige el baile Sisayay.
A los tradicionales instrumentos de percusión guitarras, flautas y quenas, se agregaron violín y acordeón, conformando espacios nuevos para la excelente música de siempre.
La afinidad entre músico e instrumento crea un hecho musical casi mágico, en el cual, el cuerpo y su idioma comunicativo, se suman al sonido y aportan un ámbito visual para que el acto comunicativo se enriquezca más aún.
Seguramente, "El del Charango", es el resultado de tanta búsqueda y afán por resguardar la cultura puneña, sus ritmos y los secretos sonidos arrancados a los duendes que se esconden entre los cerros, presentes en rituales, creencias, conjunción de hombre y paisaje alucinados. La “Casa del Tantanakuy” da así sus frutos para un público que, en otras latitudes, distante del paisaje que lo generó, puede sentirse incluido a través de esa particular forma de transmitir las emociones más profundas.
Otro factor para este logro es el propio músico y su trayectoria. Jaime Torres lleva consigo toda una vida dedicada a la música. Desde su más tierna infancia, al lado de su padre, vio nacer charangos y descubrió cómo arrancarle sonidos. Hizo de él "otro" instrumento, capaz de vibrar con sonidos propios, nacidos del mismo deseo de generarlos. Décadas de la misma serena y reflexiva actitud del habitante de la puna hacia aquello que fue -y sigue siendo- su bandera: la música autóctona.
La presencia en Rafaela de este clásico de nuestro folclore, fue posible a través del proyecto conjunto de las escuelas de música de la ciudad: Municipal "Remo Pignoni" y "22 de Noviembre" del Sindicato de músicos, la secretaría de Cultura de la Municipalidad y la Mutual de la Asociación Médica, apoyando el ciclo de Música Popular III que, alejándose un poco de su tradicional perfil, salió al encuentro de un hito musical, acercándolo a la ciudad por primera vez.
El final, con aplausos y palmas, puso de manifiesto que la comunicación entre los  músicos y público fue nuevamente el hecho que justifica el encuentro, tal como lo expresó el propio Jaime Torres.

Diario La Opinión - Lunes 10 de Junio - Sociales

JAIME TORRES EN CONCIERTO

“El del charango”, tal como reza su última producción discográfica, se presentó anoche en el cine - teatro Belgrano deleitando al público con sus obras.-

"EL VALOR MÁS IMPORTANTE PARECE QUE ES EL DINERO"

Así expresó a La Opinión el músico Jaime Torres, quien se presentó anoche en el Cine Teatro Belgrano, donde asistieron 250 espectadores.

Presentó un espectáculo de danza, música y canciones basado en su última producción discográfica denominada "El del Charango".
"Hace un año que hemos presentado el disco en Buenos Aires y en este 2002 tenemos pensado recorrer el país. Para el próximo año haremos un nuevo espectáculo con otro trabajo discográfico", expresó Jaime Torres en diálogo con LA OPINION, previo al recital en el Cine Teatro Belgrano (asistieron unos 250 espectadores), organizado por el Ciclo de Música Popular III, con el auspicio de la Secretaría de Cultura y Educación del Municipio. Parte de la recaudación se destinará a las Escuelas de Música 22 de Noviembre y Municipal de Música.
Presentó un espectáculo de danza, música y canciones basado en su última producción discográfica denominada "El del Charango", con un grupo con gente joven, que está integrado por Federico Siciliano, Jorge Gordillo, Hernán Pagola, Daniel Díaz y Chango Lobos.
"La formación del grupo es totalmente distinta de la que siempre hemos venido haciendo últimamente, y con la inclusión del acordeón y del piano, hace que el sonido de la banda sea otro", agregó.
Torres se había presentado en Rafaela hace alrededor de 30 años. "Hace tiempo que no venía por aquí, pero tenemos el gusto de volver y comprobar la cantidad de grupos locales", mencionó.
Además en el recital interpretó parte de sus trabajos anteriores donde se incluyen los temas clásicos del folklore nacional. "Es un repertorio que lo viene acompañando a uno en la vida. A pesar de ser temas conocidos datan de una forma muy actual en lo que hace a la interpretación del arte, la música y el movimiento. El intérprete siempre siente una forma para poder plasmarlos."

-¿Cómo incide la crisis económica en la concurrencia de la gente en los recitales?

-Lo que en este momento ocurre se da también en la vida y los hechos no están aislados ni distantes unos de otros; cuando se comprueba el tipo de calidad de vida que está viviendo la humanidad, a través de la inmediatez de los medios de comunicación. Por otro lado, no se miden las consecuencias y quizás hay cosas que uno no alcanza a percibir que atentan en la calidad de vida de cada uno, por ejemplo, la sorpresa parece que estuviera distante y lejos. Hoy se habla no mirando a los ojos sino a través de los medios de comunicación y le quita ese calor humano. El hombre está impaciente y desesperado del tiempo, y el valor más importante pareciera que es el dinero.

-Hay un volver de la gente al folklore, ¿es un fenómeno social?

-No veo ningún tipo de fenómeno. El hombre es un poco desgraciadamente producto de lo que hace al consumo masivo de los medios de comunicación que hoy son tan fuertes, se trata de ese bombardeo despiadado que es la televisión durante las 24 horas. Se van dejando de lado el hecho de poder transitar las calles de una ciudad como Rafaela que, más allá de su crecimiento, hay cosas que uno en las grandes ciudades ha ido perdiendo: esa paz y calma que lo distinguían.

Diario La Opinión - Lunes 10 de Junio - Pignoni

"No he intepretado su música pero sé que esta ciudad ha tenido y lo tiene en su recuerdo, que es motivo de una satisfacción y una alegría y no pensar que las cosas se dan en las grandes ciudades donde hay una competitividad muy importante. Era muy gratificante saber que uno venía a Rafaela e iba a tener en suerte de encontrarse con una persona de las dimensiones y quilates de Remo Pignoni. Hace llenar a la satisfacción de la gente del lugar y también del país", señaló Jaime Torres.

Diario La Opinión - Lunes 10 de junio - Opifon - Página 17

BUENOS ESPECTÁCULOS

Un mensaje dejado anoche a última hora, destacó la presentación de Jaime Torres con un espectáculo “El del Charango”, me alegro porque en Rafaela todavía es posible organizar espectáculos musicales de alto nivel como el que  acaba de brindar Jaime Torres.  Salí fascinada por su obra”, dijo María Eva.-

Diario Castellanos - Jueves 13 de Junio - 2ª Sección - Cultura y Sociedad 

JAIME TORRES: ECOS DE UN CONCIERTO CON MÚSICA DEL ALTIPLANO TIBIO

“El del Charango” llegó con su música y plasmó entre los escuchas diversas sensaciones y emociones

EL ALTIPLANO TIBIO

Por Eduardo Norris - Especial para Diario Castellanos

El domingo pasado fue el turno del folklore, y en esta ocasión estuvo nada menos que “El del Charango”, el Sr. Jaime Torres, hombre curtido en diversas experiencias musicales, la mayoría de ellas alrededor de la música del altiplano, y eso fue exactamente lo que vino a hacer. Y si bien no se discute su maestría sobre su instrumento y sus interpretaciones, como así tampoco su ductilidad y su sensibilidad para transmitir los climas norteños, faltó un poco más de... sangre, o calor, para ser claros.
En un recorrido que incluyó cuecas, huaynos, carnavalitos, algunos bailecitos y hasta motivos ecuatorianos y venezolanos, Torres mostró bien a las claras que ese pequeño instrumento con diapasón y cuerdas es el altavoz de lo que ocurre en su interior: un deseo casi desesperado de transmitir las raíces autóctonas de su amado Altiplano y de toda la gente que allí convive (Una región que, de no ser por Torres, Ariel Ramírez y Jaime Dávalos -entre otros- no tendría la presencia y riqueza cultural que posee actualmente gracias a estos exponentes). De ahí que, en mitad del concierto, explicara la importancia de conservar esos ‘reductos', los teatros, que permiten mostrar estas obras sencillas y, a la vez, riquísimas en contenido autóctono. Su música no es el folklore ‘pop' que suele escucharse en las radios, sino que invita al oyente a apreciar tanto los sonidos delicados como los silbidos típicos de los cantos norteños. Y Torres le suma un punto a su favor, y es el de no aplicar ningún tipo de efectos sonoros por medio de artefactos eléctricos. De ahí que, además de disfrutar de un espectáculo visual, hay que deleitarse con las vibraciones que van más allá del oído y del corazón, también.
Sus músicos, todos jóvenes conocedores del repertorio y a la vez ávidos de aprender al lado del maestro, no se quedaron atrás en lo que respecta a destreza interpretativa. El flautista y quenista Hernán Pagola puso el timbre necesario que acompañó cada intervención solista de Torres, mientras que es de destacar a Federico Siciliano, quien tocó el piano y el acordeón además de la guitarra, al igual que Jorge Gordillo en violín. Daniel Perez -el otro guitarrista- no tuvo momentos de lucidez, pero se nota su importancia al ser de apoyo para todo el resto del grupo. Hubo también algo de coreografía a cargo del percusionista, el tucumano Sergio Lobo, junto a una rafaelina llamada Noemí Batistoni , que fueron muy aplaudidos en los pocos momentos que realizaron danzas.
Sin embargo, no fue un concierto fácil. El público, tal vez contagiado del frío de aquella noche, no estuvo tan receptivo como suele suceder en otros espectáculos, y eso se sintió de entrada con el dúo Negro + Negro, los cuales -como ellos mismos admitieron- dieron inicio en forma improvisada a la velada del maestro, dando lo mejor que pudieron. El mismo Torres lo percibió y posiblemente por eso no puso toda la energía que suele cargar en sus actuaciones tanto locales como en el exterior. Si a eso se le suma una cierta nostalgia que acompañó a sus breves palabras, es posible entonces que el hombre no haya estado en una buena noche. Es de esperar que en una próxima velada la música de la Puna y del Altiplano suenen con más brío.
Buen sonido, iluminación un tanto opaca y, como siempre, muy buena organización por parte del Ciclo de Música Popular III junto a las dos escuelas de música rafaelinas.

Diario La Opinión - Martes 18 de Junio - Sociales

Jaime Torres
LA GRANDEZA DE UN GRANDE

Huelgan los comentarios con respecto a la calidad interpretativa de este grande charanguista argentino, nacido en San Miguel de Tucumán hace 65 años, y que visitó nuestra ciudad el pasado 9 de junio.
Años hace que vibramos al unísono cuando escuchamos de sus manos esa acerada música altiplánica, que en su interpretación nos transporta mágicamente hacia las frías alturas del majestuoso macizo andino sudamericano.
Y si de magnificencia se trata, sin ninguna duda Jaime Torres ya lo es artísticamente, pero la grandeza que queremos resaltar en esta ocasión, refiere a un hecho ocurrido en el transcurso de la noche del domingo 9, entre Jaime Torres y un pequeño grupito de asistentes al espectáculo.
Una joven, de Presidente Roca, le alcanzó al maestro (antes del espectáculo), una serie de fotos compartidas en un espectáculo musical, años ha, en la quebradeña población de Humahuaca. De tal entrevista surgió una invitación de la niña para compartir una mesa de café posterior al concierto, hecho que se concretó con el beneplácito del intérprete, en una céntrica confitería, al mismo tiempo que sus músicos acompañantes participaban de una cena en el domicilio particular de un músico de nuestra ciudad. Y este gran embajador argentino, que nos representa en el mundo entero, no sólo compartió la tacita de café, sino que estuvo un par de largas horas en compañía de esta señorita y sus acompañantes, brindando a estos jóvenes, jugosos relatos y episodios de sus largos años de andar por los caminos del mundo, desgranando sus vivencias, sentimientos, alegrías, tristezas y hechos acordes a su tarea de intérprete musical.
Gesto de grandeza, humildad y modestia, propio de un ser que, a pesar de gozar de fama internacional, supo ubicarse humildemente a la altura de las circunstancias de ciudadano común, gratificando el respeto que le demostraba un pequeño grupo de cultos seres anónimos, admiradores de su música, su modesta figura física, y ahora también de su calidad humana y claro sentido de hermandad. Expresión tal vez simple, pero noble, insigne y honrosa, que lo define como digno emisario de nuestra música en cualquier parte del mundo, y distinguido ciudadano, símbolo y ejemplo del país que todos queremos.
Este es el género de representantes que debemos tomar como ejemplo.
Seres honrados y modestos, que no necesitan de aparatosidades para sobresalir, pues su sola y simple presencia les basta, y no configuran un conglomerado de absurdas publicidades que no conllevan a otra cosa, que a turbar las mentes de las nuevas generaciones, siempre ansiosas en la búsqueda de ídolos a seguir e imitar. Gestos como estos, definen con claridad la personalidad de una senda luminosa.
¡Enhorabuena Jaime!, y gracias por permitirnos aseverar, que gestos de ese tenor, demuestran que en tu corazón, anida "La grandeza de un grande".
Por Antonio Fassi.

 

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