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Sábado 31 de mayo – Centro Cultural Municipal
Formación: Javier Malosetti: Bajo y voz Andrés Beeuwsaert: Teclados Pepi Taveira: Batería
Grupo Invitado: Ojo de Pez Formación: Gustavo Beck: Guitarra y voz Diego Kestler: Batería Fernando Abratte: Bajo Diego Valsagna: Teclados
Comentarios en torno al evento Diario La Opinión - Domingo 1 de Junio de 2003 ESTUPENDO CONCIERTO DE JAVIER MALOSETTI El Centro Cultural Municipal vibró anoche con la presencia de Javier Malosetti, quien en un entrañable gesto hacia esta ciudad decidió ofrecer el lanzamiento nacional de su nuevo trabajo grabado Malosetti en vivo. Como lo hemos destacado oportunamente, con el concierto rafaelino y el que ofreciera en Rosario, inició una gira nacional que lo llevará por todo el territorio para hacer conocer sus nuevas creaciones. La propuesta dada a conocer anoche colmó de satisfacción a un público que estaba bien predispuesto y que reconoció la entrega artística con cálidos aplausos. De más está decir que también recibieron sonoro reconocimiento los integrantes del grupo local Ojo de pez, los que vieron jalonada su actuación con un estupendo apoyo de la platea y, justo es decir, aportaron el marco ideal para recibir a los artistas visitantes. Diario Castellanos – 2ª Sección – Cultura y Sociedad - Martes 10 de Junio
UNA FIESTA POCO COMÚN Lo sucedido el último sábado de mayo en el Centro Cultural Municipal fue una fiesta. Una fiesta poco común para los oídos, y más en estos tiempos en que no se ven a menudo músicos tan inspirados y creativos como el combo de Javier Malosetti. Lo sucedido el último sábado de mayo en el Centro Cultural Municipal fue una fiesta. Una fiesta poco común para los oídos, y más en estos tiempos en que no se ven a menudo músicos tan inspirados y creativos como el combo de Javier Malosetti. Injusto sería decir que el mérito de aquella noche fue del eximio bajista porteño, y más con la ajustada entrada del grupo local Ojo de Pez, un cuarteto al cual hay que prestarle mucha atención, dado el buen gusto que tienen para interpretar y arreglar temas. Diego Valsagna en el sonido preciso de su teclado, más la firmeza de Diego Kestler en la batería y el sonido delicioso del bajo de un excelente Fernando Abratte, conformaron el sostén rítmico y armónico de Gustavo Beck, guitarrista de sonido ‘spinetteado’ -aunque opacado por momentos por el volumen del resto del grupo- y de voz nítida, demostrando un ajustado feeling que fusionó en una misma línea funky, con algunos trazos orientados hacia el jazz y el rock. Un buen homenaje a la visita fue la versión que hicieron de ‘La montaña’, de L. A. Spinetta (Originalmente registrada para su disco “Peluson of Milk”, donde participó Javier Malosetti en su grabación y preproducción), de exquisito gusto y respeto hacia su compositor. Tres cuartos de hora fueron suficientes para que el clima se adecuara a lo que venía después. Mucha gente que vivió y sintió el poder hechizante del quinteto de Javier Malosetti en mayo del año anterior se quedó con ganas de más. De ahí que el hijo del guitarrista de Swing 39 comience a frasear los primeros compases de ‘The Party’, de Henry Mancini, con el apoyo del sonido de cítara proveniente de los teclados de Andrés Beeuwsaert. Pepi Taveira, compañero de hace más de una década de Javier y Walter Malosetti, inquieto improvisador de sonidos percusivos, comienza un redoble para apoyar el bajo de cinco cuerdas que comandaría gran parte del concierto. De ahí en más, el trío demostraría con maestría lo que muchos ansiaban en ese momento: que la música definiera en forma precisa el deleite entre artistas y músicos, esa ‘cosa bonita’ al decir de Javier. La ausencia de bronces obliga a una total entrega por parte de todos los músicos. Afortunadamente, la música de Malosetti (Esa fusión imprecisa entre jazz, rock, swing y buen humor) da lugar a que los teclados, la batería, las cuerdas y las voces se amalgamen de manera justa, sin dar lugar a ningún tipo de egocentrismos. Obviamente que Beeuwsaert lleva las de ganar en las melodías y armonías, aunque Malosetti de por sí es un hombre orquesta con todas las de la ley. Taveira, el ‘Elvin Jones’ argentino, con su porte de jazzman experimentado, fue un poco más mesurado en sus intervenciones, sin dejar de ser contundente. Algo así como ‘Finos amigos’, ‘Sweet Lorraine’ y ‘Morning Mood’ se alternaron con algunas participaciones por parte de Javier en la enorme guitarra eléctrica, instrumento que no le sienta nada mal, a pesar de que no es lo que más se escucha de él. Delicioso el solo con aire clásico que compuso en homenaje a un gran luthier de guitarras, su tío Pedro Malosetti; con esto, Javier demostró que un músico no debe limitarse a una sola estructura o corriente musical: todas las músicas pueden convivir plenamente en el alma de un ser mortal, sin que ello perjudique la búsqueda de una identidad. Con un final ‘a lo Pappo’ Malosetti manifestó una madurez musical envidiable, un total desparpajo y una sana rebeldía que no es otra cosa que disfrutar sin presiones de lo que a uno le gusta. Si eso se transmite al oyente en forma clara, entonces el regocijo viene por partida doble. Hubiese sido preferible otra sala, en vez del Centro Cultural Municipal, para este tipo de conciertos. En ciertos momentos (Principalmente con Ojo de Pez) se oyeron reverberancias casi espantosas, las que fueron mejorando bastante, merced a los esfuerzos de técnicos y músicos en conjunto. Afortunadamente, las expectativas del auditorio superaron esas falencias, pero no por ello se debe tener en poca consideración éste tipo de cuestiones. La música de Malosetti sigue creciendo. La fiesta que brindó, en conjunto con los músicos locales, fue magnífica. Nosotros, los oyentes, también crecimos. |