Gerardo Gandini PDF Imprimir E-mail
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Sábado 2 de agosto - Teatro Lasserre

Formación:
Gerardo Gandini: Piano

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Diario La Opinión - Suplemento La Palabra - Martes 12 de Agosto de 2003

En busca de ... Gerardo Gandini, músico

VIDA PENTAGRAMADA

Pianista y compositor reconocido por sus pares y premiado desde su juventud. Dedicó su vida al estudio y perfeccionamiento de sus condiciones para la música. Innumerables emprendimientos lo tuvieron como director y autor de obras para escena, para película, para orquestas y coro. Integró el Sexteto de Astor Piazzolla y en estos días aporta su creación a un documental de Pino Solanas. La Palabra tuvo el gusto de conversar de su vida profesional.

LP - Usted es un músico de formación clásica fundamentalmente. Con los años transcurridos y la experiencia vivida. ¿Cómo ve esa primera formación que tuvo y lo preparó para todo lo que vino después?

G.G. - La veo muy bien, yo estudié con buenos maestros. Piano con Pía Sebastiani, composición con Alberto Ginastera, o sea creo que tuve lo que se dice una buena formación, además tuve suerte de poder seguir dedicándome a la música. Por otra parte, no creo que todo dependa de la formación, porque la música es una especie de don. Si uno no tiene el don por más formación que tenga, no pasa nada. Hay mucho de una u otra cosa.

LP - Y en cuanto a haber sido distinguido como "Joven sobresaliente" que también lo tuvo de protagonista en los primeros años de músico. ¿Qué le significó en ese momento?

G.G. - Sí, salí "Joven sobresaliente", pero no me significa nada, no me acuerdo en qué año fue. Era un premio importante, había gente joven de todas las disciplinas, pero nada trascendente tampoco.

LP - En un momento Astor Piazzolla lo llama para integrar el Sexteto. Usted reconoce que no venía del tango pero él lo llama igual. ¿Pero entonces cuándo usted lo elige al tango?

G.G. - Yo odiaba el tango por razones sicoanalíticas, era porque mi viejo escuchaba tango. Cuando Piazzolla me llamó yo le dije "mirá, pero yo nunca toqué tango" y él me respondió "a mí no me interesa". Empecé a tocar con él, a estar adentro en el asunto y me empezó a gustar y le conocí todas las vueltas al asunto. "La mugre", para tocar tango hay una cosa indefinible que se llama "mugre", que es lo mismo que en el jazz llaman "swing". Yo no lo elegí, fue de casualidad

LP - Pero en algún momento Astor le permitió hacer cosas que a los demás no. Los otros debían leer, en su caso, podía improvisar.

G.G. - Yo comencé poco a poco a improvisar, a Astor le empezó a gustar, hasta que llegó un momento en que prácticamente tocaba otra cosa de lo que estaba escrito. En varios temas había largos solos de piano. Yo improvisaba el solo y recuerdo que en una gira en Brasil llegó a durar media hora el solo y ahí Piazzola me dice, "che, hacelo un poquito más corto".
Hay una anécdota muy famosa que siempre la recuerdan los que han escuchado el disco, está grabada en disco y está registrada en video por la televisión holandesa, es un concierto que hicimos con la Orquesta de Pugliese en Amsterdam, donde primero tocábamos nosotros, después la Orquesta de Pugliese y luego juntos hacíamos "La yumba" y "Adiós Nonino". Entonces Piazzolla antes de salir a tocar me dice "Gandini no me toques esa cadencia que escribí para Adiós Nonino, no me gusta, es una porquería; inventáte algo que vaya de La yumba a Adiós Nonino". Le hice una cadencia larga de La yumba a Adiós Nonino que está filmada, donde se ve el desconcierto de Pugliese, se ve que Piazzolla en un momento está mirando para el público y la tercera vez que yo hago "parapapara" se da vuelta, me mira y se empieza a reír. Entonces todos los holandeses que estaban en la sala deben haber pensado que era para reírse porque se reía Piazzolla y se rieron también, y la cuestión es que nos tuvimos que escapar con Horacio Malvicino del concierto porque los músicos de Pugliese me querían matar.

LP - Uno de los trabajos más importantes es el de compositor, fue alumno de Ginastera y de otros maestros reconocidos. ¿Qué recibió de esa gente para la composición y cómo define en ese trabajo como compositor, además de los de la inspiración, el de sentarse a escribir?

G.G. - Para componer como para todo arte creativo tiene que aparecer una idea, aparecer algo, que de entrada no se sabe lo que es, nunca se sabe exactamente, como una nube a la que uno se va acercando de a poco y cuando se acerca totalmente es que se convierte en una obra.
De los maestros que tuve lo que rescato es que me hayan aportado su experiencia, ya sea Ginastera, Goffredo Petrassi, los músicos que estuvieron en el Di Tella. Yo estuve en el Di Tella, no como alumno, pero estuve rodeado de muchos músicos europeos y americanos que eran los más importantes de la vanguardia en ese momento. Eso me formó totalmente, y de todas esas cosas, uno por lo que guarda, pero más que nada por lo que desecha, se arma un estilo más o menos personal. Yo consisto en la suma de todas mis experiencias.

LP - ¿Cuándo se interesó en hacer música para teatro?

G.G. - No, eso simplemente se le ocurrió a Cocho Paolantonio, un santafesino también, hizo una puesta de una obra de Roberto Arlt en el Teatro San Martín y me llamó, y a partir de allí el director del teatro me empezó a llamar para otras cosas y llegué a hacer bastantes obras. Tuve el Premio Moliere por eso. Pero tanto en el teatro como en el cine el tipo que decide y sabe cómo es la música es el director de la película o el que pone la obra en escena. Ahí no se compone libremente, no se puede decir hace una música para "El jardín de los cerezos" y yo hago cualquier cosa, no, depende de las intenciones del director.

LP - En cuanto a su experiencia y su trayectoria. ¿Considera importante dedicarse a la docencia también para volcar eso en los nuevos músicos?

G.G. - Sí y no, depende, considero importante por ejemplo cuando la docencia se encara como un taller. He tenido la experiencia de tener varios músicos jóvenes en un taller que tenía en mi casa, donde éramos todos amigos y ellos me mostraban sus obras y yo las mías y yo aprendía con ellos y ellos conmigo. Pero eso de dar clases magistrales o clases de composición en las que el maestro habla y los demás escuchan y nadie compone, no me interesa en absoluto, por eso que renuncié, no doy más clase. Fui profesor en varios lados, el último lugar fue en la Universidad Católica.

LP - En declaraciones usted dijo "yo hago la mía" como definiendo qué cosa hace con la música o a qué tipo de música se está dedicando. El musicólogo Omar Corrado, por otra parte lo reconoce como uno de los referentes más importantes de la música culta. Entonces como síntesis de estas dos definiciones: ¿cómo cree que se tienen que formar los nuevos músicos argentinos?

G.G. - No creo que haya un patrón fijo en cuanto a cómo se deben formar. Una cierta base académica de estudios es necesario para conocer los rudimentos. A partir de allí cada cual tiene que ser la suya que dependerá de la experiencia que tenga. No es lo mismo que haga la suya a los veinte años que lo haga a los cuarenta. Esto de la individualidad en cuanto al hecho de tratar de no ser epígono de nadie es algo que ahora se ha tornado casi el estilo de la época. Después del posmodernismo no hay un estilo oficial. Entonces son como maneras individuales de estar en el asunto y esto me parece importante.

LP - ¿Si tuviera que elegir una obra suya cuál sería y por qué?

G.G. - La que más éxito tuvo fue la ópera "La ciudad ausente" que me ha dado grandes satisfacciones y la hice con mi gran amigo Ricardo Piglia trabajando juntos sobre la novela de él. Pero habría otras que elegiría por otros motivos.

LP - ¿Cuánto cree que se hereda y cuanto que se va aprendiendo o adquiriendo en el arte?

G.G. - Creo que es lo mismo, porque mientras la vida transcurre uno va aprehendiendo cosas y al aprehenderlas se convierten en heredadas. Es un poco lo mismo. Lo que sé es que no se puede partir de nada. El compositor naif como si viviera en una isla desierta que no le interesa la tradición, creo que está totalmente equivocado. La tiene que conocer aunque sea para después no hacerla.

LP - ¿Qué le queda por concretar en el corto y mediano plazo?

G.G. - En unos días tengo que hacer la música para una película de Pino Solanas que la grabamos esta semana. Es un documental sobre el último año y medio en la Argentina, los saqueos y todo eso. Realmente esta obra funciona como si fuera la continuación de "La hora de los hornos" la famosa película de los años sesenta.

LP - ¿Algún trabajo que le haya quedado postergado?

G.G. - Estoy escribiendo una obra para el concierto de la Filarmónica, una obra nueva que se llama "Canciones tristes" y la compongo en mi carácter de compositor en residencia en el Colón. Tengo que ir a un festival a Francia y en el día dedicado a la Argentina tenemos que fabricar algo entre todos los que vamos a estar ahí, con Dino Saluzzi. Este año en enero estuve en Colonia, Alemania donde hicimos una hora y media de música de tango hecha por una big band de jazz, finalmente se concretó y salió algo muy interesante. Y siempre aparecen cosas, no. Por otra parte en este país siempre hay que inventar cosa para ganar dinero de alguna manera. En realidad, como compositor nunca gané nada, trabajo como pianista de la Sinfónica Nacional desde hace treinta años.

Diario Castellanos - Miércoles 6 de Agosto - Cultura y Sociedad

GERARDO GANDINI: MEDIO SIGLO DE CREACIÓN MUSICAL

Lejos de los intereses que una sociedad de mercado proponen, aún a los creadores, Gerardo Gandini se dedica a la música al compás de los sonidos que se gestan en su interior. Esta mezcla de conocimiento, talento y compromiso con la actividad, le han valido un reconocido prestigio que se hace más sólido a través de los espacios que ocupa, entre ellos, en el Teatro Colón, donde ya han sido interpretada dos óperas de su autoría y está en cartelera para el mes de noviembre, un concierto de la Orquesta Filarmónica, de la que fue director durante dos años, dedicado a su música.
"Mi trabajo de compositor sigue una línea espiralada pero continua", expresó el compositor que llega por primera vez a Rafaela con su espectáculo Postangos 2-en vivo en Rosario.
"Tocar tangos es para mí una actividad marginal, que realizo porque me da placer", puntualizó. "Yo creo que la música clásica o culta y la popular son dos cosas diferentes, por eso, no se las puede comparar. Hay excelentes músicos que no saben tocar tangos, porque lo hacen a pedido del mercado. Yo tal vez lograría más éxito si me dedicara a imitar a Piazzola, pero tengo la suerte de conocer el tango por fuera y por dentro, a partir de que él me invitó, vaya a saber por qué razón, a tocar con él. Un día, al ver que yo tocaba todas las notas, me dijo que tocaba bien, pero como un italiano, y me enseñó los pequeños secretos que, aunque sencillos hay que conocer. Desde entonces, yo puedo abordar el tango por fuera y por dentro".
Sus interpretaciones tienen el sabor de la creación que se disfruta y se siente, y por eso, el aplauso estalla en forma espontánea.
"Una de mis óperas, 'La ciudad ausente', que tiene dos horas de duración y fue presentada en el Colón, me llevó tres años de trabajo de varias horas diarias. En Europa, donde los músicos trabajan por encargo, alguien me preguntó quién me la había encargado, y no podía entender para qué la había escrito si nadie la había pedido. Para los argentinos, esta diferencia nos permite trabajar con mayor libertad, porque al no haber mercado no existen los condicionamientos que éste supone".
Expresó que apenas conoce la música del rafaelino Remo Pignoni, pero sí tiene contacto más cercano con el musicólogo Omar Corrado, que en estos momentos se encuentra escribiendo sobre él a pedido de la Municipalidad de Buenos Aires, y que también escribió sobre su ópera, antes mencionada.
Entre la música clásica y la popular no existen límites precisos, y es muy difícil determinar cuándo comienza una y termina la otra, y ambas aparecen mezcladas en muchos géneros, en proporciones diferentes. En este compositor, la modernidad de del lenguaje improvisado de sus tangos se sienten como algo esencial. "Yo escribo música para el 2003", dijo, poco antes de iniciar el concierto.
Postangos explora los diversos materiales que, conscientemente o no, se mezclan en sus creaciones, los aprovecha en toda la riqueza expresiva que posee, destroza en pedazos la obra original y la rearma, logrando de este modo un sonido que suena en su propio y talentoso interior, y que permiten evocar, a través de la nueva creación, aquel original que subyace y que le dio origen.
Mientras habla de la música, a la que lleva 58 años dedicándose con talento y compromiso, sus dedos se mueven nerviosamente, como si el teclado le dictara los términos en los cuales siente expresarse los sonidos en su propio interior. Así, las composiciones aparecen luego, cuando interpreta sus propias composiciones: con esa fuerza que el acercamiento a la esencia del ritmo le otorga, con la solvencia que llevó su nombre a lo largo de varias décadas, y a los mejores escenarios como símbolo de prestigio y profesionalidad.
Escucharlo es un placer.

 

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Diez años de Otras Voces

Los esperamos..

El próximo Viernes 8 de junio se presentará Guillermo Vadalá cuarteto en el marco del Ciclo de Música Popular de la Asociación Cultural Otras Voces, en el Teatro Lasserre de nuestra ciudad. Los esperamos..

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