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Domingo 22 de mayo – Teatro Lasserre Formación: Liliana Herrero: Voz Juan Falú: Guitarra y voz
Comentarios sobre el evento Diario La Opinión – Rafaela – Sábado 28 de mayo de 2005 – Página 20 JUAN FALÚ – LILIANA HERRERO: LOS SIGNOS DEL DESARROLLO PERENNE Quince años atrás, abandonaba esta ciudad de Rafaela (donde exhalé mi primer llanto quejumbroso) a efectos de radicarme en la zona de San Cristóbal. Atrás quedaban recuerdos musicales, períodos de trabajo referente a ese sonoro arte, amigos entrañables que acompañaron las vivencias filarmónicas de ese pasado, y las participaciones en espectáculos donde presentaban sus trabajos artistas locales y foráneos. Allá por el año 2000, la vida (que guarda sorpresas y asombros a cada paso nuestro), volvió a sindicarme el rótulo de ciudadano vocinglero, con pleno derecho y comodidad para asistir a todo acto presentado por quien ofreciera sus veleidades musicales públicamente. Y hete aquí, que pronta y notoriamente, fue posible observar un favorable crecimiento en calidad interpretativa, gusto artístico y comprensión auditoria por trabajos sonoros de avanzada progresión y complicadas armonías atonales, totalmente renovadas donde músicos de aquí y de allá declaraban en sus interpretaciones en concienzudo, esmerado y cuidadoso trabajo en materia de composición y ejecución. Así llegamos a la noche del domingo 22 de mayo, cuando Liliana Herrero y Juan Falú, presentaron su trabajo, interpretando las duplas Dávalos-Falú y Castilla-Leguizamón, en el Teatro Lasserre gracias a la especial organización de la Asociación Cultural Otras Voces. En la penumbra de la sala, mientras avanzaba el espectáculo con una capacidad casi colmado a pleno, y los presentes elevaban su adrenalina con aplausos y vivas cada vez más enfervorizados, trasladaba esta actuación a 15 ó 20 años atrás, preguntándome si ese mismo público podría haber apreciado y aceptado en su justa magnitud, esa excelente presentación, abundante en disonantes acordes guitarrísticos, correcta y deliciosamente expuestos por Juan, o el uso de la voz con que Liliana matizaba su justa interpretación donde la voz “duele” en la baguala, y “grita” el grito del hombre que desgarra su dolor impotente, en ese altiplano arisco, duro, huraño y cerril, donde el aire es escaso y las alegrías también. O cuando la guitarra en un susurro amoroso, sostiene el hilo de voz (perfectamente colocado en los resonadores superiores y apoyados por una inalterable columna de aire), murmura “sottovoce” el pensamiento traducido en delicada y sutil adoración. Se dice que el ser humano rechaza todo aquello que no comprende. Y la no comprensión derivada del desconocimiento del motivo en cuestión. Indudablemente que el motivo musical, ha crecido ¡y mucho!, pues la representación de Liliana Herrero – Juan Falú, demostró claramente que nuestro público sabe apreciar holgadamente aquellos artistas que trabajan seriamente, a fines de engrandecer nuestra música nacional, ayudando así a que las audiencias logren un superior grado de educación musical, sobre todo en estos momentos, en que las juventudes divagan en un mar de incertidumbres sonoras, propias de las enconadas divergencias creadas por aquellos que solo buscan el lucro personal, sin importarles si hacen música por la música misma, o solamente para satisfacer su ego personal y su bolsillo. Con espectáculos de este nivel, sin duda alguna, ayudaremos a una elevación espiritual, base y sustento de toda sociedad progresista, y que se precie de seguir el auténtico camino conductor, hacia la meta de una verdad sustentable y duradera, haciendo de esa manera al hombre conciente y tolerante en su paso por este bendito planeta expiatorio. Por Antonio Fassi – Especial para Diario La Opinión. |