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Viernes 23 de junio - Teatro Lasserre Formación: Juan Falú: Guitarra y Voz Músico Invitado: Rubén Carlini: Guitarra
Comentarios en torno al evento Diario La Opinión - Domingo 25 de junio - Información General - Página 19 LA CREACIÓN ¿Cuál?... la de Juan Falú y Rubén Carlini en la noche del viernes pasado en el Teatro Lasserre. ¿Y por qué este título? Porque quienes fuimos testigos presenciales del citado concierto de guitarra, asistimos (una vez más), a una única y exclusiva ofrenda musical expresada a través de un madero con forma de mujer más tres triples y tres bordonas, de estos dos grandes creadores de elaborada música iberoamericana. Para ambos, el uso del papel pentagramado ya pasó a segundo plano. Esa enorme cascada de armonías que derraman a borbotones en cada obra expuesta, brota espontánea y naturalmente del instrumento, como si frente a ellos estuviera el típico atril con su correspondiente partitura. Y el tal papel ya no existe. Todo es espontaneidad e improvisación. De allí que cada actuación individual, pasa a ser indudablemente una creación única e impredecible. Pero cuando esa producción ya trae base, fundamento y autoría implicita, es doblemente dificultoso sostener esa temática álmica que trae la obra e improvisar sobre la misma sin evadir el espíritu que emana de la creación ya constituida. Y en ese caso, (más específicamente en Juan), pudimos apreciar claramente que en todo momento de las interpretaciones expuestas, siempre aparecía el compositor por sobre la armonía improvisada. Si el tema pertenecía a Guastavino ¡Guastavino estaba presente!, si Yupanqui ¡Yupanqui florecía!, si un dos por cuatro ¡el arrabal porteño desgranaba su nostalgia! Notable trabajo ¿Usted vio esos amaneceres u ocasos de nuestra pampa, cuando el sol juguetea con las nubes y los colores del espectro luminoso cambian en el cielo a cada instante? Esa sensación embarga el corazón cuando se presencian espectáculos de ese nivel musical: ¡un bello e iridiscente caleidoscopio de colores!; una aurora boreal embriagadora de armónicas sonoridades celestiales. Al finalizar el espectáculo, fuimos testigos presenciales de un hecho, que clarifica más que muchas palabras, el sentimiento que creó el espectáculo en aquellos concurrentes que se hicieron presentes con el corazón abierto y ansias de aprender. Un señor adulto, radicado en Humberto Primo, presente con su familia, al tener la cercana presencia de Juan, peticionó al maestro que le mostrara sus manos, las cuales contempló con profundo respeto y admiración. Este señor (pensamiento puramente personal), no podía creer que ese ser que tenía enfrente, pudiera ser el dueño de esas manos, que fueron capaces de soliviantar su sentimiento, transportando vaya a saber a que sublimes cielos musicales, unos pocos minutos antes. Ante hechos de esta naturaleza, huelgan las palabras. Lo lamentable, (como casi siempre ocurre cuando tratamos temas musicales altamente culturizantes) fue que la sala permanecía a medio llenar. Si tenemos en cuenta que la zona cuenta con, (digamos), unas 150.000 personas, deben existir más de 200 mortales que practican o gustan de la buena música. Después… ¡no salgamos a despotricar que no tenemos cultura!. Este es uno más de los claros ejemplos para darnos cuenta que la cultura no se compra ni se regala. Nace, brota y crece en lo más profundo de nuestros corazones y nuestras conciencias. Pero este tipo de espectáculos, ayudan mucho a que esas semillas fructifiquen. Otro enorme punto a favor para la Asociación Cultural Otras Voces; por el nivel de los interpretes; por la organización impecable; por las ansias de despertar conciencias y trabajar para que de una vez por todas, entendamos y pongamos en práctica la gran frase de son Ata: “El aplauso hasta se puede mendigar, solo la gloria se conquista”. Juan y Rubén marchan camino hacia la gloria. ¿Con qué se conquista? ¡Trabajo, trabajo, trabajo… mucho trabajo! Por Antonio Fassi
Diario Castellanos – Lunes 26 de Junio - ECO 800 – Página 4 Música es el arte de combinar los sonidos. Anoche escapé a los medios y preferí que otros opinen. ¿Qué puedo decir que los otros no digan? Aunque no puedo ocultar mi emoción y satisfacción de haber presenciado tanta virtud y calidad en la combinación de los sonidos. Son unos genios porque son capaces de crear cosas nuevas. Cuando el lenguaje sale de la mente y el alma, no hay profe que te la enseñe mejor. Con sus dones lograron conmover y deleitar nuestros oídos porque ellos sienten y lo dieron a conocer, sencillamente, con una silla, banquito, guitarra, micrófonos que amplificaron limpio y puro, sin atriles y con sus movimientos de rostros, manos y cuerpos expresaron el estado de sus almas. No había excusas para moverse ante tales eminencias. Los aplausos y lores fueron la música final. Anoche… ¿Qué noche? Felicitaciones Juan Falú y Rubén Carlini. |