|
Domingo 5 de noviembre – Teatro Lasserre Formación: Carmina Cannavino: Voz Gustavo Bergalli: Guitarra Hubert Reyes: Percusión Grupo Invitado: A Veces Tres Formación: Adrián Ingaramo: Guitarra y voz Oscar Alarcón: Teclados, guitarra y voz Marcos Gieco: Teclados, programación y percusión
Reportaje - Entrevista con Carmina Cannavino Por Matías Beltramino para Otras Voces ¿A que edad te inicias en el canto y quienes fueron tus impulsores? Me inicie, profesionalmente, en el año 1982 y pienso que fueron mis padres, que eran músicos, quienes me fueron guiando a través de la música hasta saber realmente cual era mi vocación. Gracias a ellos siempre fui muy proclive a la canción, a la poesía y a las artes en general. Después con el tiempo, al terminar la secundaria, yo quería estudiar una carrera de letras pero en ese momento no era viable sobre todo por la cuestión económica. Mi madre, entonces, me propuso organizar un concierto, yo todavía no me dedicaba a eso. Convocó a dos músicos y a partir de ese primer concierto en el año 1982, estos mismos músicos que me acompañaron fueron los que le dieron un sentido a lo que yo quería cantar, porque fueron los que me acercaron a compositores que no eran los que yo oía todo el tiempo. Yo estaba muy embebida en lo que era la música del momento, me gustaba de todo. Ahora también es así, pero me inclino más por la palabra, por lo que es la palabra musicalizada. Teniendo en cuenta que tus padres eran músicos ¿De qué manera te influenciaron cada uno de ellos? Creo que cada uno va tomando su propio camino. El hecho de que tus padres sean músicos puede hacer que tú también seas otro músico. En mi caso fue muy curioso porque me dediqué al canto y después con los años me fui enterando que la voz es también un instrumento como cualquier otro. Me incline por la palabra, definitivamente. Desde chica fui muy aficionada a escribir y leer mucha poesía, entonces ahí encontré la veta. Hay un tema (Ómnibus) que te hizo ver el mundo de otra manera. ¿Cómo fue que llego a vos ese tema? Estudie en un colegio de monjas, en Lima Perú, donde la gente que me rodeaba era gente conservadora, a pesar de que mi madre siempre tuvo una mente muy liberal para la época y mi padre era una persona de inclinaciones muy progresistas. Él tenia sus propios héroes, entre ellos el “Che” Guevara, Evita Perón. Por el lado de mi madre a ella le parecía siempre extraño esto de asociar la política con la canción y creo que, de verdad, uno encuentra su propio camino pero siempre hay alguien que te toca el hombro y te hace despertar. Yo sentí que esa junta que tuvimos para elegir repertorio para el segundo concierto, que era mucho más importante porque era en un teatro de Lima, para mí fue un hallazgo. Yo no tuve oportunidad nunca en el colegio, por ejemplo, de escuchar Silvio Rodríguez, ni Pablo Milanes. De Serrat lo único que pasaban por la radio era “Tu nombre me sabe a hierba” y mucho menos las cosas de Kiri Escobar. Tenía un conocimiento de Chabuca Granda pero no pasaba de “La flor de la canela” y “Fina estampa”, y por ahí otro par de canciones que las canto y que me fascinan pero que no están realmente involucradas ideológicamente, si ha política te refieres. Creo que hay una actitud en la vida que te hace tomar un lugar y yo creo que esa canción de Kiri Escobar (Ómnibus), que fue ahí donde lo descubrí como compositor, hizo un clic en mi muy profundo. La realidad esta a la vista, lo que pasa que uno se involucra en esa realidad o la ve pasar por el costado, es la actitud que te tomes frente a la vida. Igualmente, la tierra ya estaba fértil para todo eso. En algún momento de mi vida pensé que quería ser misionera, había algo que me hacia pensar que quería trabajar con la gente que lo necesitara. Y después el haber compartido parte de mi niñez y mi adolescencia con alguien como Clotilde, que fue mi nana, la persona que a mi me cuidaba porque mi madre trabajaba. Mi madre siempre trabajo mucho, siempre fue una mujer muy emprendedora, muy valiente, incluso después de la muerte de mi papá. Clotilde, mi nana, era de la Sierra y nosotros de la Costa y yo mame muchas cosas de ella, de su cultura, de cómo sentían, de cómo los trataban todavía en el Perú. Hay gente que te dice “uno quiere a las empleadas de casa como si fueran de la familia”, y yo les digo, son de la familia, porque una persona que recibes en tu casa para que te cuide un hijo tienes que considerarla como de la familia. Hay cosas que van mucho más allá de la actitud y de la palabra irresponsable cuando te refieres a los otros, a los que están a tu costado. “Ómnibus” a mi me hizo resaltar cosas que tenia dormidas y que no sabia como expresar y como curármelas, porque para mi la canción es una forma de sacar mis demonio, mis ángeles en este momento, y sentirme bien. Quisiera ser útil para la gente con lo que hago, desde todo punto de vista, el que quiere escuchar que oiga lo que yo quiero compartir que puede ser una idea, una reflexión, una emoción, una canción de amor. Viajar con la canción. A la hora de elegir repertorio, decís que preferís elegir a compositores poetas. ¿Quiénes serian a tu criterio los compositores poetas de América? Es muy curioso porque por ejemplo Jorge Fandermole tiene mucho similitud con Daniel “Kiri” Escobar, que es este señor que compuso “Ómnibus” y que yo le canto todo el tiempo canciones. Por otra parte, Chabuca Granda sigue siendo una cantora, una compositora sumamente vigente, mas allá de las canciones tradicionales, sus canciones realmente tienen que ver con el Perú profundo. Digamos que esos son los temas que mas abordo y en Méjico tengo también un compositor favorito que es de la onda de Fander y de Kiri, que se llama Mauricio Díaz. Canto cosas de ellos y por ahí, si escucho algo de otra gente también lo incorporo. Ahora estoy también tratando de colar algunos temas míos que tengo ganas de cantarlos mas allá de que quizás no tengan la altura literaria de un Fander. Creo que existe un criterio y una escala dentro del rango de poetas y eso es lo que ha hecho que yo no cante mis cosas, no porque subestime eso, porque eso es sincero, yo digo que no soy una poeta como ellos. Ellos, realmente, como dicen ustedes, me copan. Me siento realmente como pez en el agua. Ellos dicen por mi todo lo que yo quisiera escribir o decirles a las personas. ¿Qué es lo que encontrás en esos compositores poetas? Poesía amorosa, amor por lo semejante, preocupación por el mundo, por lo que pasa. Es lo que ellos me transmiten y que hacen que yo diga sí, quiero cantar esto. ¿Cómo describirías a tu ultimo disco “Por obra y gracia”? Absolutamente autobiográfico, como así lo dice su nombre. Además se hizo en un momento muy especial de mi vida en que incluso había llegado a pensar que iba a dejar de cantar, porque sentía que no tenía de donde agarrarme. El hecho de ver que el mundo se va polarizando de una manera cada vez mas egoísta respecto del prójimo y sentirte fuera de contexto, hace que llegue un momento en que tu dices ¿vale la pena esto que estoy haciendo, tiene algún sentido para el otro? y de pronto te das cuenta que no es el otro el que realmente te debe importar cuando se trata de arte, eres tu. Para mi es como decir, tiene sentido esto para mi por lo tanto yo lo vuelco sobre mi trabajo, sobre mi oficio y que bueno si alguien se engancha con eso. Uno cuando se planta frente a un escenario esta muy expuesto a todo, a ser criticado, a que te odien, a que te quieran. En el fondo uno quiere que lo quieran. Uno quiere hacerse valer, hacerse respetar, uno es un comunicador de muchas cosas. Fue mi elección. Es muy bello para mí el hecho de estar con la gente que estoy andando en esta parte del camino porque hace que eso pueda fluir. Son gente que le interesa lo que yo hago y que realmente, mas allá de lo musical, tienen ideas afines, sentimientos afines a eso que yo estoy cantando y me parece que eso fluye arriba del escenario. ¿Qué papel crees que debería jugar la música en América Latina, teniendo en cuenta el maltrato que los pueblos sufrieron durante siglos? Es tan delicado eso, la gente por la que yo canto no es la que va a mis conciertos. Tú a un campesino no le vas a hablar de su realidad, él sabe como ara la tierra, lo que le cuesta ganarse el pan, y el maltrato que sufre por ahí. No quieren escuchar eso, quieren otra cosa que los saque de eso. Pero esta la otra parte, la gente del otro lado del bosque, que cree en un cambio y que por ahí, en un momento, se puede sensibilizar. Creo en el cambio del ser humano. Quiero una cosa mejor para esos campesinos, para mis hermanos, para mi gente, para mi raza, porque somos lo mismo. Nosotros tenemos que evolucionar como seres humanos y todo se resume en una cosa que se llama amor. Y amor quiere decir, me despojo de esto porque se que tu lo necesitas y porque todos tenemos derecho a ser amados, respetados, a tener las condiciones mínimas de vida, para poder salir adelante, y en el mundo no es así. Los que tienen la sartén por el mango hacen lo que quieren y hay gente que no sabe como enfrentarse a eso. Son procesos de cada persona, ahorita todo esta muy atomizado, nadie toma partido por nada y los que lo toman, desde el lado de “quiero que esto cambie, que en mi país las cosas estén mejor” son tildados de malos. Decir comunismo en este tiempo es como decir “se come a los chicos”, es decir una cosa terrible. También puede ser porque nuestras izquierdas, han cometido muchos errores. Creo que hay que estar en equilibrio, más allá de partidos políticos e ideologías. Lograr ese equilibrio donde nos demos cuenta que estamos de paso y que somos nosotros los que lo vamos a sacar adelante al planeta, actuando realmente. Hay que trabajar consigo mismo, con la gente cercana a ti y eso se va extendiendo, de a poco y se van tejiendo redes por todos lados. Para mi el arte es todo, el arte dignifica, es el reflejo de nuestros pueblos, es nuestra idiosincrasia. El arte es nuestra verdadera cara. No me imagino el mundo sin belleza, la belleza esta en un río, en un árbol, en esta conversación, pero a veces es necesario darle el lugar que le corresponde para darte cuenta de que está. Belleza es ver sonreír a una persona que además de alimentarse el espíritu tiene la posibilidad de tener una vida digna, de ganarse el pan, de crecer en todo aspecto tanto en lo espiritual como en lo material. Tenemos derecho a eso los seres humanos y tenemos que ayudarnos para que eso se pueda conjugar. ¿Actualmente te parece que se están produciendo cambios en América Latina? Pienso que si, de una manera más focalizada, porque uno va encontrando cómplices para que eso se pueda dar. Si no puedes a gran escala, entonces hazlo desde tu lugar, desde el día a día y no a largo plazo. Los grandes proyectos se hacen paso a pasito, salvo que tengas todos los elementos en función de eso para que se pueda dar de un día para el otro. Además se debe dar de una manera que no sea violenta y cruenta, desgraciadamente ha ocurrido en el mundo que para que se dieran algunas situaciones en donde se lograban determinadas batallas, corrió la sangre. No se si por ahí es el camino. Quizás hay que trabajar un poco mas la parte espiritual, decir “no necesito agarra un fusil para que me comprendas”, aunque a veces eso sea necesario. La gente te ve con un fusil y dice “¡que violento!”, pero el hambre sistemático y cotidiano en nuestros pueblos es mucho mas violento que eso. Entonces ahí es en donde las cosas se convierten en relativas y peligrosas incluso. Lograr el equilibrio, que es lo más difícil, es la búsqueda del ser humano para mí. Volviendo a tu carrera artística, ¿cuáles son tus proyectos a futuro? Ya tengo otro disco que se está cocinando, que es algo que quería hacer desde hace mucho tiempo y que no te voy a decir de que se trata porque va a ser sorpresa. De que manera, como va a venir, con quien lo sacamos, como desarrollamos esa idea, es lo que hay que trabajar ahora. Para mi es esto hoy. Antes pensaba mucho a futuro, ahora pienso en el momento, en estar atenta a lo que tengo que estar, como ahora contigo respondiendo tus preguntas. Después estar con mis compañeros desde otro ámbito, no solo el musical. Volver a mi casa, estar con mi compañero, quererlo. Estar con mi madre, oír canciones. O a veces, de pronto no hacer nada y quedarme mirando, observar todas las cosas que pasan alrededor de uno, que es maravilloso. |