| Franco Luciani Grupo |
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Sábado 21 de abril - Teatro Lasserre Formación: Reportaje - Entrevista con Franco Luciani -¿Cómo fueron tus inicios en la música? -Tengo mucha música en la familia, tanto por mi vieja como por mi viejo quienes me enseñaron a escuchar de todo. Inicio con la percusión a los 5 o 6 años, tocando el bombo sobre discos de folklore. Esos fueron mis primeros pasos, después empecé a tocar la batería en grupos de rock o de jazz, pero siempre seguía tocando folklore. -¿De qué manera te iniciaste en la armónica? -Llego mucho después a la armónica, te podría decir entre los 18 y los 20 años, pero ya en tercer año de la secundaria sabía que iba a ser músico. En el 2001 armo el grupo como armonicista aunque todavía paralelamente trabajaba como percusionista. Ya venía tocando la armónica pero sólo uno o dos temas; como “la cereza del postre” en el grupo donde tocaba la batería. -¿Qué fue lo que te enamoró de este instrumento que hizo que te dediques exclusivamente a él? -Es muy difícil de explicar, uno empieza a descubrir todo lo que hay hecho con armónica y a la vez todo lo que uno puede hacer con ese instrumento y que no lo había encontrado en otro instrumento. Te encontrás con un instrumento con el que te sentís muy cómodo, sentís que transmitís y cuando tocas te convencés porque lo percibís desde el escenario, en la gente y eso va alimentándote aún más. -¿A qué se debe esta situación? -No hay una cultura grande como instrumento profesional. Si hay un prejuicio a la música como forma de vida, ni te cuento haciéndolo mediante un instrumento como lo es la armónica. Es un instrumento que tal vez no se lo asocia con el estudio diario, con el perfeccionamiento, con el sentarse delante del atril a estudiar. Se lo asocia con una coloratura y nada más. -¿Pensás que es un instrumento que se lo ve como que lo puede tocar cualquiera? -No sé si tan así, pero en cierta forma se lo considera un instrumento que no necesita tanto trabajo si se lo quiere tocar como instrumento secundario. Pero pasa lo mismo con la guitarra, si se la estudia para tocarla como instrumento secundario tampoco se necesita tanto trabajo. Lo que pasa es que también es más común ver un guitarrista profesional, no así a un armonicista. No hay mucha historia de la armónica como instrumento solista. Tal vez pasa que los mismos músicos tienen prejuicios con la armónica. Hay un dicho que dice que “la armónica es un instrumento muy fácil de tocar, pero muy difícil de tocar bien”, pensado como un instrumento que puede estar al mando de una formación, no simplemente como instrumento de acompañamiento o de color. -¿A qué crees que se debe que el grueso de la gente asocie la armónica al rock o al folk y no tanto a la música popular de nuestro país? -La armónica como instrumento folklórico no es ajeno al tango, por ejemplo y cuando digo no es ajeno, digo que estaba desde el 1900. Que hayan pasado centenares de discos de otros tipos de instrumentos folklóricos tangueros es otra cosa pero la armónica vino con el acordeón y vino con el bandoneón. En el interior hay mucha gente que tiene armónica y que toca en las reuniones y eso ya lo hace un instrumento folklórico, de ahí a que no haya tantas grabaciones eso ya es otra cosa. -Nombrabas a Hugo Díaz, a partir de que te caratularan como su sucesor, en entrevista con Rosario/12, vos afirmaste que fue lindo recibir ese elogio pero que es muy difícil ser el sucesor de un músico: ¿Por qué crees tal cosa? -Porque hay muchas cosas que nos diferencian. En una misma época los músicos se diferencian por ser personas distintas, por tener distintas formas de expresarse. No se puede comparar. Lo que si heredo de Hugo Díaz es la dedicación exclusiva al instrumento. Más allá de hacerlo bien o mal, no quiero hacer un análisis de mi carrera, ni de mi manera de tocar, eso queda para todo aquel que no sea yo, pero lo que heredo de Hugo Díaz es que he decidido dedicar mi vida a éste instrumento. -¿Influyó en tu carrera el abandonar tu Rosario natal para radicarte en Buenos Aires? -De alguna manera si, igualmente mi formación no está hecha en Buenos Aires. Obviamente que uno va evolucionando año a año pero la base de lo que uno va haciendo, y de lo que va a hacer siempre, ya estaba antes de que yo me vaya a Buenos Aires. Influyó en mi carrera porque todo se concentra en Buenos Aires y eso da muchas posibilidades. -¿El contacto con los músicos que te acompañan actualmente se produce en Buenos Aires o trabajan con vos desde que vivías en Rosario? -Es una mezcla de las dos cosas. A Daniel Godfrid, que es con quien hice el disco de tango (“Armonica y tango” - año 2006), lo conocí en Buenos Aires. Con él se dio una conexión impresionante, no estoy hablando de calidad musical. Gente que toca bien hay un montón pero hay un plano que va más allá del tocar bien y que es el del entendimiento, el de la “química”. -Antes nombraste a Raúl Carnota, recientemente en una entrevista publicada en el diario Notife comentó que le interesan los músicos que hacen aportes novedosos a la cultura de un pueblo y no los que venden millones de discos y señaló lo siguiente: “Los que a mi me interesan del nuevo folklore son Franco Luciani, Luna Monti, Juan Quintero y Martín Sosa, tipos talentosos que tuvieron el karma de que su objetivo sea la música y no ser ricos y famosos”. ¿Qué significa para vos este tipo de reconocimiento por parte de un músico como Raúl Carnota? -Significa muchísimo, primero por la admiración que uno tiene por personajes como él. Además porque son profesores, yo no me metí en un aula a estudiar música y él me dio una clase, pero de cierta manera forman parte del gran staff de profesores con los cuales uno aprendió mucho. Una de las primeras cosas que yo escuche en folklore fue Raúl Carnota. Mi viejo me hacia escuchar porque él es muy amigo de Eduardo Spinassi, que es rosarino y fue compañero de laburo de mi viejo. Spinassi fue pianista del primer trío de Carnota. Entonces es increíble como se dan las cosas, uno por ahí mira para atrás y al escuchar esto que ahora dice Carnota es muy gratificante porque es un gran compositor. Con Carnota sucede algo que no ocurrió con el tango y que no esta pasando con la mayoría del rock: el folklore sigue, día a día, generando grandes poetas de los cuales de acá a muchos años, se va hablar como se habla hoy del Cuchi Leguizamón o de Hamlet Lima Quintana. Creo que Carnota es uno de los grandes compositores de los últimos veinte años. Es una manera de ver que el folklore se va renovando, ahí está la verdadera renovación del folklore. Otro es Juan Quintero, que también lo va a ser más adelante. -¿Qué fue lo más lindo que te regaló la música? -Yo creo que no hay algo más lindo, es toda una sucesión de cosas. Pero puede ser el reconocimiento de los pares que uno admira, sean de renombre o no. De la misma manera el hecho de haber realizado giras con Salinas, haber grabado con Carnota, con Fandermole, haber tocado con Mercedes Sosa, con Pedro Aznar, con Divididos, seguramente alguno se me escapa pero tampoco es cuestión de pasar un curriculum. -Para finalizar: ¿Qué proyectos tenés para lo que resta del año y el próximo? -Principalmente seguir presentando el disco de tango que grabé junto a Daniel Godfrid. Pero lo más cercano es el proyecto con Raúl Carnota y Rodolfo Sanchez y el disco con el grupo, que en menos de un mes empezaremos a grabarlo y que es algo que vengo postergando ya que estaba pensado incluso antes del disco de tango. La presentación será tal vez para octubre para que haya un año de diferencia con el disco de tangos. |






