Franco Luciani Grupo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   

Sábado 21 de abril - Teatro Lasserre

Formación:
Franco Luciani: Armónica
Facundo Peralta: Bajo
Martín Gonzalez: Guitarra
Franco Exertier: Percusión

Reportaje - Entrevista con Franco Luciani
Por Matías Beltramino para Asociación Cultural Otras Voces

-¿Cómo fueron tus inicios en la música?

-Tengo mucha música en la familia, tanto por mi vieja como por mi viejo quienes me enseñaron a escuchar de todo. Inicio con la percusión a los 5 o 6 años, tocando el bombo sobre discos de folklore. Esos fueron mis primeros pasos, después empecé a tocar la batería en grupos de rock o de jazz, pero siempre seguía tocando folklore.
Cuando comienzo a estudiar en la Universidad y en la Escuela Provincial (percusión sinfónica y batería) ya miraba mi preparación musical con un perfil profesional.

-¿De qué manera te iniciaste en la armónica?

-Llego mucho después a la armónica, te podría decir entre los 18 y los 20 años, pero ya en tercer año de la secundaria sabía que iba a ser músico.

En el 2001 armo el grupo como armonicista aunque todavía paralelamente trabajaba como percusionista. Ya venía tocando la armónica pero sólo uno o dos temas; como “la cereza del postre” en el grupo donde tocaba la batería.
Ya había empezado a escuchar a armonicistas como Hugo Díaz, Toots Thielemans ya que en la década del 90 se empezaban a reeditar sus materiales  en formato cd. Comencé a estudiar la armónica a partir de las partituras de otros instrumentos, porque ya sabía leer música. Por eso digo que soy un autodidacta a medias porque en la armónica aprendí solo, pero ya tenía la formación musical de la escuela de percusión.
Al año de haber armado mi grupo como solista, me nombran revelación del Festival de Cosquín. Ese premio fue importante para “el quiebre”, a partir de ahí es que digo “quiero dedicarme exclusivamente a la armónica”. Eso fue en el año 2002.

-¿Qué fue lo que te enamoró de este instrumento que hizo que te dediques exclusivamente a él?

-Es muy difícil de explicar, uno empieza a descubrir todo lo que hay hecho con armónica y a la vez todo lo que uno puede hacer con ese instrumento y que no lo había encontrado en otro instrumento. Te encontrás con un instrumento con el que te sentís muy cómodo, sentís que transmitís y cuando tocas te convencés porque lo percibís desde el escenario, en la gente y eso va alimentándote aún más.
Creo que hay muchos armonicistas en la historia de la armónica como instrumento profesional que llegan a éste instrumento después de haber pasado por otros. Tal vez es difícil que a los 12 o 13 años digas “quiero ser armonicista”.

-¿A qué se debe esta situación?

-No hay una cultura grande como instrumento profesional. Si hay un prejuicio a la música como forma de vida, ni te cuento haciéndolo mediante un instrumento como lo es la armónica. Es un instrumento que tal vez no se lo asocia con el estudio diario, con el perfeccionamiento, con el sentarse delante del atril a estudiar. Se lo asocia con una coloratura y nada más.

-¿Pensás que es un instrumento que se lo ve como que lo puede tocar cualquiera?

-No sé si tan así, pero en cierta forma se lo considera un instrumento que no necesita tanto trabajo si se lo quiere tocar como instrumento secundario. Pero pasa lo mismo con la guitarra, si se la estudia para tocarla como instrumento secundario tampoco se necesita tanto trabajo. Lo que pasa es que también es más común ver un guitarrista profesional, no así a un armonicista. No hay mucha historia de la armónica como instrumento solista. Tal vez pasa que los mismos músicos tienen prejuicios con la armónica. Hay un dicho que dice que “la armónica es un instrumento muy fácil de tocar, pero muy difícil de tocar bien”, pensado como un instrumento que puede estar al mando de una formación, no simplemente como instrumento de acompañamiento o de color.
Lo que no hay es un desarrollo muy grande, va a haber siempre profesionales de la armónica pero no se si algún día llegaran a ser tantos como los pianistas, violinista o baterista. No creo que sea un instrumento que esté desprestigiado,  pero si, a la hora de hablar de profesionales de algún instrumento, no es una cosa muy común, no deja de ser una figurita difícil.

-¿A qué crees que se debe que el grueso de la gente asocie la armónica al rock o al folk y no tanto a la música popular de nuestro país?

-La armónica como instrumento folklórico no es ajeno  al tango, por ejemplo y cuando digo no es ajeno, digo que estaba desde el 1900. Que hayan pasado centenares de discos de otros tipos de instrumentos folklóricos tangueros es otra cosa pero la armónica vino con el acordeón y vino con el bandoneón. En el interior hay mucha gente que tiene armónica y que toca en las reuniones y eso ya lo hace un instrumento folklórico, de ahí a que no haya tantas grabaciones eso ya es otra cosa.
En el blues los que grabaron los primeros discos ya usaban la armónica. Un coleccionista de blues tiene los primeros discos de pasta y ahí ya hay armónica. Ahí esta la diferencia.
La armónica, se podría decir, no es un instrumento indispensable en el folklore argentino y en el tango, como hay muchos otros que pueden no ser indispensables. El clarinete, por ejemplo, es un instrumento que estuvo desde el principio en la historia del tango y que después no siguió.
Hugo Díaz, el armonicista que mas desarrollo y grabó el instrumento en Argentina, no era un músico de rock.

-Nombrabas a Hugo Díaz, a partir de que te caratularan como su sucesor, en entrevista con Rosario/12, vos afirmaste que fue lindo recibir ese elogio pero que es muy difícil ser el sucesor de un músico: ¿Por qué crees tal cosa?

-Porque hay muchas cosas que nos diferencian. En una misma época los músicos se diferencian por ser personas distintas, por tener distintas formas de expresarse. No se puede comparar. Lo que si heredo de Hugo Díaz es la dedicación exclusiva al instrumento. Más allá de hacerlo bien o mal, no quiero hacer un análisis de mi carrera, ni de mi manera de tocar, eso queda para todo aquel que no sea yo, pero lo que heredo de Hugo Díaz es que he decidido dedicar mi vida a éste instrumento.
Hugo Díaz fue un músico que dedicó su vida al instrumento. Hay personas que vienen tocando la armónica y muy bien, desde la época de Hugo inclusive, pero no dedicadas al cien por ciento. Tal vez profesionales, o semi profesionales, pero no exclusivo. Eso es algo que yo retomo de Hugo Díaz, mi profesión es tocar la armónica. Esa frase de heredero tiene que ver también con el género y vino de periodistas y también de músicos, que incluso tocaron con Hugo Díaz, y para mí es muy valioso porque es un músico muy respetable, no sólo un armonicista. Ha logrado trascender el instrumento, tocaba la armónica pero generó influencias en la música, en el género. Eso no pasa ni siquiera con muchos instrumentistas de otros instrumentos, Hugo Díaz es un instrumentista como pocos en la música argentina. Generó una escuela de cómo tocar un instrumento, no la armónica puntualmente y eso está buenísimo y es, en realidad, lo que a mi me gusta. Yo toco la armónica y transmito lo que hago como lo hace un guitarrista, como lo hace un pianista.

-¿Influyó en tu carrera el abandonar tu Rosario natal para radicarte en Buenos Aires?

-De alguna manera si, igualmente mi formación no está hecha en Buenos Aires. Obviamente que uno va evolucionando año a año pero la base de lo que uno va haciendo, y  de lo que va a hacer siempre, ya estaba antes de que yo me vaya a Buenos Aires. Influyó en mi carrera porque todo se concentra en Buenos Aires y eso da muchas posibilidades.
Empecé tocando de invitado con Luis Salinas en algunas visitas que él hacia a Rosario, pero después integré un grupo de él cuando ya estaba en Buenos Aires. Lo mismo pasó con Raúl Carnota, ahora voy a integrar un trío con él y Rodolfo Sanchez, que todavía se está preparando y eso se origina, pura y exclusivamente porque estoy en Buenos Aires. Más allá de que venía tocando de invitado con Raúl Carnota en Rosario.
El cambio fue más que todo por los músicos que están radicados en Buenos Aires. Además allí llegué al tango. Rosario es una ciudad muy tanguera, pero estar en Buenos Aires es respirarlo paso a paso. Al tango llego después que el folklore, pero fue algo que siempre me gustó.
Uno aprende mucho también del hecho de irse y eso se suma a la música. Uno pasa a vivir solo, ya no estas más viviendo con tus viejos. Estar un domingo a la tarde y noche solo, esas cosas también se traducen a la música. Pero eso se podría haber dado también en otro lugar, no es exclusivo de Buenos Aires. Aunque Buenos Aires tiene también esa cosa de sentimental, hay tanta gente que te hace sentir aún más solo y eso se traduce a la música.

-¿El contacto con los músicos que te acompañan actualmente se produce en Buenos Aires o trabajan con vos desde que vivías en Rosario?

-Es una mezcla de las dos cosas. A Daniel Godfrid, que es con quien hice el disco de tango (“Armonica y tango” - año 2006), lo conocí en Buenos Aires. Con él se dio una conexión impresionante, no estoy hablando de calidad musical. Gente que toca bien hay un montón pero hay un plano que va más allá del tocar bien y que es el del entendimiento, el de la “química”.
Respecto del grupo, yo toco con Facundo Peralta en el bajo que es integrante original de lo que era “La Tropa” y que ahora es Franco Luciani Grupo. Facundo está desde el principio cuando yo tocaba la percusión en un grupo en el que él tocaba el bajo. Ahí ya tocaba la armónica y le decía a Facundo “tengo ganas de armar una banda y hacer cosas instrumentales como Hugo Díaz”. Cuando me voy a Buenos Aires, Facundo estuvo un tiempo muy largo yendo y viniendo. Cuando se radicó definitivamente en Buenos Aires es que convoco a los otros dos músicos que me acompañan: Martín Gonzalez (guitarra), que lo conocí por recomendaciones de Lilian Saba y Jorge Giuliano, y a Franco Exertier (percusión) lo conocí estudiando en la Universidad y en la Escuela de Música de Rosario. Él es de Bolívar y estudió percusión en Rosario, después estuvo viviendo y estudiando un tiempo en Estados Unidos y yo me acordaba de él como un buen ejecutante de bombo legüero.

-Antes nombraste a Raúl Carnota, recientemente en una entrevista publicada en el diario Notife comentó que le interesan los músicos que hacen aportes novedosos a la cultura de un pueblo y no los que venden millones de discos y señaló lo siguiente: “Los que a mi me interesan del nuevo folklore son Franco Luciani, Luna Monti, Juan Quintero y Martín Sosa, tipos talentosos que tuvieron el karma de que su objetivo sea la música y no ser ricos y famosos”. ¿Qué significa para vos este tipo de reconocimiento por parte de un músico como Raúl Carnota?

-Significa muchísimo, primero por la admiración que uno tiene por personajes como él. Además porque son profesores, yo no me metí en un aula a estudiar música y él me dio una clase, pero de cierta manera forman parte del gran staff de profesores con los cuales uno aprendió mucho. Una de las primeras cosas que yo escuche en folklore fue Raúl Carnota. Mi viejo me hacia escuchar porque él es muy amigo de Eduardo Spinassi, que es rosarino y fue compañero de laburo de mi viejo. Spinassi fue pianista del primer trío de Carnota. Entonces es increíble como se dan las cosas, uno por ahí mira para atrás y al escuchar esto que ahora dice Carnota es muy gratificante porque es un gran compositor. Con Carnota sucede algo que no ocurrió con el tango y que no esta pasando con la mayoría del rock: el folklore sigue, día a día, generando grandes poetas de los cuales de acá a muchos años, se va hablar como se habla hoy del Cuchi Leguizamón o de Hamlet Lima Quintana. Creo que Carnota es uno de los grandes compositores de los últimos veinte años. Es una manera de ver que el folklore se va renovando, ahí está la verdadera renovación del folklore. Otro es Juan Quintero, que también lo va a ser más adelante.
Encontrarme con Carnota y trabajar junto a él es muy grosso y a uno le da muchas pilas y mucho compromiso. Compromiso que en definitiva es con la cultura, con la música popular de un país.

-¿Qué fue lo más lindo que te regaló la música?

-Yo creo que no hay algo más lindo, es toda una sucesión de cosas. Pero puede ser el reconocimiento de los pares que uno admira, sean de renombre o no. De la misma manera el hecho de haber realizado giras con Salinas, haber grabado con Carnota, con Fandermole, haber tocado con Mercedes Sosa, con Pedro Aznar, con Divididos, seguramente alguno se me escapa pero tampoco es cuestión de pasar un curriculum.

-Para finalizar: ¿Qué proyectos tenés para lo que resta del año y el próximo?

-Principalmente seguir presentando el disco de tango que grabé junto a Daniel Godfrid. Pero lo más cercano es el proyecto con Raúl Carnota y Rodolfo Sanchez y el disco con el grupo, que en menos de un mes empezaremos a grabarlo y que es algo que vengo postergando ya que estaba pensado incluso antes del disco de tango. La presentación será tal vez para octubre para que haya un año de diferencia con el disco de tangos.

 

Escribir un comentario

Diez años de Otras Voces

Los esperamos..

El próximo Viernes 8 de junio se presentará Guillermo Vadalá cuarteto en el marco del Ciclo de Música Popular de la Asociación Cultural Otras Voces, en el Teatro Lasserre de nuestra ciudad. Los esperamos..

Nuestros shows en imágenes