Ascúa - Garay - Medina PDF Imprimir E-mail
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Sábado 10 de noviembre - Centro Cultural La Máscara

Formación:
Pablo Ascúa: Guitarra y voz
Agueda Garay: Piano y voz
Luis Medina: Guitarra, percusión y voz

Reportaje
Por Matías Beltramino para Asociación Cultural Otras Voces

El trío de músicos santafesinos Ascúa – Garay – Medina, se presentó el sábado 10 de noviembre en el auditorio del Centro Cultural “La Máscara”, de la ciudad de Rafaela. Esto fue lo que Pablo Ascúa, Luís Medina y Agueda Garay nos contaron al finalizar su espectáculo denominado “Escenas del Sur”.

¿Cómo fue que se iniciaron en la música?

Garay: Empecé a los ocho años porque mi abuela era pianista y nos hizo sentar al piano a todos los nietos, la única que prosperó fui yo. Después empecé los estudios académicos en el Liceo Municipal,  a los diez años, y siempre supe que iba a hacer música.
Medina: Mi mamá es maestra de música, no es que tenga que ver directamente con que yo haya estudiado música, pero influyó para que me anotara en una academia de mi barrio, cerca de casa, a los siete años más o menos. Después, al llegar a los diez años, hice el ingreso al Liceo Municipal, donde curse todo el ciclo completo hasta los diecisiete años.
Al principio fue como que mis padres querían que estudiara música como para que tenga una ocupación aparte, como para que haga algo. Después cuando ya me estaba recibiendo, y que ya me había decidido a seguir estudiando música, no sabían que hacer como para que estudiara otra cosa. Evidentemente ya no les cerraba que yo decidiera estudiara música. A pesar de que mi mamá es profesora de música, no lo veían como un futuro, digamos, feliz.
Ascúa: En mi caso, mi mamá también es pianista y ha tocado con orquestas y desde chico me acostumbre a escuchar mucha música. Aparte ella tenía el principio por el cual sus cinco hijos teníamos que pasar por una educación integral que incluía un idioma, un deporte y un instrumento musical. Es así que me decidí por la guitarra y estudié en forma particular hasta que directamente ingresé al instituto de música, en la Universidad.

-¿Qué música se escuchaba en sus casas cuando eran chicos?

-Garay: Recuerdo que como vivíamos en la casa de mi abuelo, quien se afeitaba ponía discos de jazz, ponía música clásica y algo de música brasilera.
Medina: En mi caso folklore y tango era lo que se escuchaba en casa. Mi papá era el que escuchaba eso, pero no fue eso lo que comencé haciendo, yo comencé con todo lo que tiene que ver con guitarra académica, pero evidentemente todo ese tipo de información en un nivel muy subliminal fue quedando y cuando fui creciendo me di cuenta que me atraía otro tipo de música que no era solamente la académica, sino otros lenguajes como el folklore y el tango.
Ascúa: En mi caso se da algo intermedio entre ellos dos. Al ser mi mamá pianista académica, básicamente lo que escuchábamos era música clásica, pero mi papá que es abogado y a la vez canta en el coro polifónico y como de chico cantaba en una típica de tango, le gusta mucho el tango, así que tenía la costumbre de escuchar tango. También cantaba por ahí en casa, así que me quedan los recuerdos de las letras de tango de esa época.

-¿Cuánto tiempo hace que se conocen y cómo fue que se conocieron?

-Ascúa: En realidad el trío es bastante reciente, empezó siendo un dúo con Luís, hacíamos dúos de guitarras…
Medina: Dos dúos empezaron siendo, porque yo tocaba con Agueda y tocaba con Pablo en distintas épocas, el problema es que ellos se casaron y no quedó otra que hacer un trío, sino yo quedaba eliminado… ( risas)
Ascúa: Fue un poco así la cosa. No lleva mucho tiempo el trío hará dos años que estamos tocando.

-¿Sobre qué ritmos del cancionero popular argentino y latinoamericano está basada la música que interpretan?

-Garay: Es variado porque la verdad es que tenemos afinidad con un montón de cuestiones rítmicas y del lenguaje armónico, porque nuestro pasaje por la educación académica es como que te abre a un montón de tipos de música deferentes. Hacemos cosas que tienen ritmo de tango, de milonga, cosas que tienen ritmos del litoral, del folklore pampeano. Es decir, trascendemos la cuestión de desarrollar un género en particular, tratando de adaptar esas cuestiones a nuestra forma de decir las cosas, a nuestro lenguaje particular.
Medina: Diría que transitamos lo que se llama la música de frontera, es un poco de todo, por ahí va hacia un lado en un momento, después va hacia otro…es como que hay muchos lenguajes que están confluyendo y uno no sabe cuando se esta más cerca de lo popular y cuando de lo académico.
Es una franja que esta siendo transitada por muchos creadores, no solamente argentinos sino latinoamericanos. No creo que sea necesario definir que es lo que uno está haciendo, creo que uno esta haciendo música y es una música que suena a estos lugares.

-Teniendo en cuenta también los estilos, muchos de los músicos de nuestro país que pertenecen a la generación de ustedes, dedicaron su carrera al rock: ¿qué fue lo que los llevo a ustedes a componer en base al cancionero popular argentino y latinoamericano y no al rock?

-Ascúa: Pienso que puede tener algo que ver la ecuación académica que ya de alguna manera te va marcando un camino. Por lo menos en la época en que nosotros estudiamos, el rock no tenía cabida, ahora se le dio inclusión en las carreras de música popular a éste género, pero en la época en la que nosotros estudiamos el rock era como una cosa por fuera de la institución.
Garay: Creo que por otro lado, en cierto sentido, la dinámica de la música académica es bastante alejada de la dinámica del rock, porque justamente cuando el rock nace es una manifestación de rebeldía, de romper moldes y de un montón de cuestiones que el academicismo te lo impide. En lo académico siempre estás estudiando lo que hicieron otros, mientras que en el rock hay una naturalidad y una espontaneidad que tal vez no sea lo buscado en la formación que nosotros tenemos. Y pienso que tal vez forma parte de un carácter, uno se siente más tranquilo con los límites que te da lo académico, mientras que otra gente prefiere transitar esa libertad y ese tipo de lenguaje que te da el rock.

-¿Creen que se podría hablar de una red de músicos que intentan una nueva búsqueda en la música popular argentina, ya sea a través de temas propios o de otros autores?

-Medina: Creo que si. Hay un movimiento bastante importante, aunque tal vez no tan conocido en el país, y que tiene que ver con gente que ha participado en éste ciclo, gente como el Coqui Ortiz, como el Negro Aguirre, y muchos otros creadores que por ahí no son tan conocidos pero que caminan con un perfil bastante similar en cuanto a la forma de crear. Que se expresan bajo unos medios musicales que creen convenientes para poder transmitir su creación. Por ahí hay determinados autores que están mas orientados a determinado lenguaje por una cuestión geográfica, como es el caso del Coqui Ortiz y su lugar en el Chaco, que tiene una influencia de lo que es el litoral, el chamamé, pero su música no queda ahí solamente sino que a partir de allí se abre y son canciones que comparten un montón de lenguajes, pero conservando ese sello que le da su lugar de origen. Lo mismo sucede con el Negro Aguirre y, en cierta medida, en el caso nuestro también, con cosas de Agueda, con composiciones propias. Ella conserva lo que tiene que ver con su formación y con nuestro lugar, la cuestión del río y el lugar donde vivimos en Santa Fe.

-¿Cuáles son sus referentes dentro del cancionero popular argentino y latinoamericano?

Garay: Dentro de la música argentina y de lo que nosotros hacemos, te diría el Negro Aguirre, como referente más fuerte. Ahora, a nivel latinoamericano, Cecilia Todd, Leo Masliah, Jaime Roos, por decirte corrientes diferentes musicalmente y que tienen aportes valiosísimos. Y en lo que es la música brasilera, todo lo que fue el movimiento del bossa que armónicamente, con el lenguaje del jazz, se metió en todas las músicas.
Ascúa: Nosotros lo repensamos un poco más desde el punto de vista de la guitarra (refiriéndose a él y a Luis Medina), y Argentina tiene un gran número de exponentes de altísimo nivel. Lo primero que se me viene a la mente es pensar en Eduardo Falú, en Juan Falú, en Atahualpa Yupanqui, en Walter Heinze, Eduardo Isaac, en un montón de gente que aunque toquen diferentes músicas todos han sido referentes importantísimos dentro de lo que es la guitarra en la Argentina.
Medina: Después hay una cantidad de creadores que son una fuente común de cantidad de músicos, como Egberto Gismonti, Hermeto Pascoal, y también otros músicos que provienen de otro lenguaje como Keith Jarret o Chick Corea, que musicalmente tal vez no es lo que hacemos nosotros pero son referentes importantísimos en cuanto a la concepción musical que tienen ellos. Yo creo que a cualquier músico que le preguntes, y que comparte un “lenguaje de frontera”, te los va a nombrar porque son inevitables.

-Además de componer e interpretar música, los tres son docentes de música: ¿qué fue lo que les despertó el interés por la docencia?

-Garay: el dinero no…(risas), lo mío fue en realidad un acercamiento natural porque justo cuando terminé el Liceo Municipal a los dieciocho años, me ofrecieron un reemplazo y así fue que empecé de a poco. Yo ya tenía decidido dedicarme a la música y realmente son muy pocos los músicos que por su estilo de vida se dedican a la música, en éste país, sin ejercer la docencia. Así que ya pensaba: “voy a tener que ser docente, porque vivir sólo de la música me va a costar mucho”. Pero además, por suerte, me gusta la docencia, es una parte importante de mi vida.
Medina: Uno encara la docencia porque cierta afinidad tiene y también cierta disposición para poder hacerlo, pero si me dieran a elegir yo sería músico y nada más. De todas formas hay una gran parte de las cosas que hago en la docencia, que las disfruto mucho. El interés por la docencia creo que tiene que ver con una cuestión práctica para poder vivir y también tener otra vía de descarga para las cosas que uno incorpora. Todo el tiempo uno esta incorporando información y necesitamos poder dar lo que vamos recibiendo.
Ascúa: Coincido con lo que dijeron Agueda y Luís, la docencia es como inevitable para un músico en nuestro medio, sobre todo en el caso de instrumentistas de guitarra y piano, que no son instrumentos de orquesta, porque esa sería la otra salida. De cualquier manera, si yo hubiera sentido que no tengo una vocación hacia la docencia, hubiera sido empleado de un comercio o de un banco y hubiera tocado igualmente la guitarra. Realmente yo siento que se aprende mucho. Para mi la docencia es un camino paralelo con respecto a lo que hago como músico, siento que aprendo mucho y me obliga también la docencia a estar actualizado para poder hacer una buena labor.

-¿Qué fue lo más lindo que les regalo la música?

-Medina: Compartir con amigos momentos de mucha conexión con lo sensible. Poder disfrutar, con otras personas, momentos en los que uno se expresa por otros medios que no son la palabra, y poder sentir cosas en común, eso es lo fantástico de la música. Tocando solo uno disfruta pero si no puede estar tocando con otras personas no está completo. El solista tiene una parte que disfruta y una parte que sufre.
Garay: El regalo más grande que me da la música es el momento de la creación, porque el disfrute de ese momento en la intimidad es muy grande. Todas las demás situaciones, especialmente la de tocar en publico, conllevan otra adrenalina y otras tensiones donde se mezcla la responsabilidad y otras exigencias, mientras que en el momento de la creación todo es mucho más intimo.
Ascúa: Comparto lo que dice Luís, la música es otra dimensión, es un lenguaje sin palabras,  y todo lo que sucede en lo que es el trabajo y la expresión conjunta con otra gente genera lazos y una forma de comunicación diferente a lo que tiene que ver con lo racional, con lo intelectual y con la palabra. Hay como otro tipo de conexión que sólo puede entenderla el que ha pasado por esa experiencia artística.
Se generan lazos muy profundos y, desde mi punto de vista, eso es lo mejor que me ha dejado la música. Es un camino en el que siempre siento que puedo llegar más lejos y puedo profundizar más y en el que voy aprendiendo cada día, eso para mi es lo más lindo.

 

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