Georgina Hassan PDF Imprimir E-mail
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Domingo 12 de agosto - Teatro Lasserre

Formación:
Georgina Hassan: Guitarra, cuatro y voz
Diego Penelas: Piano, guitarra y coros

Grupo Invitado:
Lumbre

Formación:
Gabriela Cetta: Voz
Horacio Soffietti: Guitarra y voz
José Ignacio Perren: Teclados, guitarra y voz
Facundo Rubino: Percusión

Reportaje - Entrevista a Georgina Hassan
Por Matías Beltramino para Asociación Cultural Otras Voces

El domingo 12 de agosto la cantante Georgina Hassan, presento en Rafaela su disco debut titulado “Primera Luna”. La joven cantante argentina -hija de Alberto Hassan, integrante de Opus Cuatro-,  actuó en nuestra ciudad acompañada por el pianista y guitarrista Diego Penelas.
Al finalizar su actuación en el Teatro Lasserre, Georgina Hassan dialogó con nuestra revista.

-¿A que edad te iniciaste en la música y de qué manera lo hiciste?

-La edad en la que empecé a estudiar algo fue,  más o menos, a los diez años. Desde chiquita siempre canté, pero recién a los diez años empecé a tomar talleres de canto y de guitarra.

-¿Influyó tu entorno familiar en el hecho de que vos te dediques a la música?

-Si,  yo creo que si. Influyó de una manera casi natural, no fue que me dijeron “vos tendrías que hacer música”, pero en mi casa siempre se escuchó música, se cantó, y por eso fue algo muy natural para mí.
Después me fui dando cuenta de que era lo que me gustaba hacer. Pasaba mucho tiempo escuchando música y probando cosas en la guitarra, entonces de a poco me fui dando cuenta que ese era el camino que quería seguir.

-¿Recordás que música se escuchaba en tu casa cuando eras chica?

-De todo. Por ejemplo Serrat, Silvio Rodríguez, mucho folklore, cosas de tango. Por entonces, mi papa tenía un programa de radio así que también tenia muchos discos que le daban a él y por eso tuve posibilidad de escuchar música de toda Latinoamérica. Siempre tengo el recuerdo de que había mucho material en  mi casa.

-¿Puede decirse que hay en voz una búsqueda de tus raíces, a partir de tus viajes por Latinoamérica y de tu viaje a España a conocer la tierra de tu abuelo?

-Si. Tal vez sin plantearme: “voy a buscar mis raíces”. Yo tenía una necesidad de ir a esa tierra, además no conocí a mi abuelo. Es un poco esas historias que todos tenemos, mi abuelo se vino a los 16 años, en un barco, y no volvió hasta cuarenta años después. Esa misma historia me daba mucha curiosidad, saber dónde había nacido, por qué se había ido. Creo que sí, que hay una búsqueda hacia abajo, hacia la raíz.

-¿Influyen de alguna manera en tu vida estos viajes que hiciste?

-Si. Influyeron mucho estos cinco años en los que estuve moviéndome mucho y viviendo en diferentes lugares. Yo creo que es un poco mi naturaleza. Mi naturaleza es un poco nómada, siempre busco el movimiento. Igualmente, en este momento estoy contenta porque volví a Buenos Aires. Contenta de estar en ese lugar y de saber que tengo mi lugar, mi casa. Ahora estoy haciendo esto de moverme pero siempre volviendo a mi nido.
Los viajes influyeron en mi vida en el hecho de que es hermoso tener amigos en otros países. Eso es muy fuerte porque esas amistades se dieron a partir de que cuando vos estás en otros países y no tenés a tu familia, las relaciones con la gente se tornan mucho más fuertes y mucho más incondicionales. Es muy hermoso tener esa red de amigos en diferentes lados. Creo que esa es la mayor riqueza que tengo.

-¿De los países que conociste de Latinoamérica hay alguno que te haya marcado en especial?

-Me marcó muchísimo Méjico, aunque no viví allí, sólo estuve dos meses. Fue un viaje que hice sola y me marcó mucho porque a raíz de ese viaje empecé a componer. Fue un viaje revelador en muchos sentidos.
Y también Chile, que es el país en el cual yo más viví fuera de Argentina, estuve un año y también me marcó mucho.

-¿Crees que la música en América Latina debería jugar un papel especial, teniendo en cuenta el maltrato que los pueblos sufrieron durante siglos?

-En lo que decís del sufrimiento por el que hemos pasado, creo que ahora hay una nueva manera de decir el sufrimiento. Antes era más la época de la canción de protesta, como de un mensaje más lineal. Creo que ahora hay un mensaje un poquito más sutil, o que va hacia otros lados, y que es un lenguaje que tiene que ver con estos tiempos.
Hoy por hoy, no sé si tiene tanto sentido decir de la misma manera en la que se decía en los ’80, cuando volvió la democracia. Hay otros problemas. Me parece que hay mucho individualismo y mucha distracción. Cuando uno puede encontrar una manera de decir algo importante pero que, además, pueda apelar a despertar al que te esta escuchando, me parece que es una manera de poder transmutar todo ese dolor.
También hay una evolución natural de la música Latinoamérica, y de toda la música en general. Yo creo que está un poco menos segmentada la música ahora y a mi eso me pone contenta. Yo me inundé de todo tipo de música, traté de estudiarlas. Hoy cuando compongo me aparecen esos diferentes gustitos de todos lados y me parece que va a ser así cada vez más. Se nota mucho esta mezcla. Me parece que está bueno que cada pueblo mantenga una raíz, pero que también tome energías o influencias de otros lados.
Antes era muy difícil escuchar música de otros lados, pero hoy tenemos tanta información y tanta posibilidad de acceder que hasta a veces es difícil escuchar todo, y a la vez es difícil no empaparse se eso también.

-¿Te iniciaste en el cancionero popular a partir de tus viajes, o viene de antes esa búsqueda?

-Como te decía, música popular latinoamericana se escuchó siempre en mi casa. Pero pasa que cuando uno es chico,  los padres escuchan determinada música y eso es muy diferente a que seas vos el que va a poner ese disco.
A mi me pasó que redescubrí un montón de música. A los 16 años hice un viaje a Cuba, donde conocí mucha gente de diferentes países. Entonces, si bien no viaje por toda Latinoamérica, ese viaje fue como viajar por toda Latinoamérica. Allí pude escuchar mucha música. En ese momento me pareció increíble, entonces llegué a mi casa, comencé a sacar los discos y a preguntarle a mi papa: “¿esto es tal cosa?” y él me decía: “si, siempre estuvo acá pero vos nunca lo fuiste a buscar”. Por eso creo que siempre escuché música Latinoamérica, pero después fue como que yo la elegí y necesite profundizar en ella.

-¿Cómo arranca tu carrera solista?

-También a raíz de los viajes. El último grupo que tuve, de música latinoamericana, se llamaba La Cuerda. Cuando me fui sola de viaje a Europa, empecé a tocar sola. Fue también por la necesidad de trabajar. De a poco me fui haciendo solista por ese motivo. O estaba sola o estaba en algún lugar en el cual conocía algún músico. Pero siempre con mi repertorio, o con mi mochila de canciones. Digamos, entonces,  que se fue dando naturalmente.

-¿Tenés algún referente a nivel musical, en tu carrera?

-Tengo muchos referentes. Si tendría que nombrarte referentes, hay una que es para mi muy importante y que es Violeta Parra, un referente en cuanto a lo musical y en su vida. Era una mujer que componía y decía de una manera muy profunda y muy simple a la vez. Además tenía eso de ir por los pueblos recopilando música de diferentes lados. También tomo un poco de Atahualpa Yupanqui, Simón Díaz, Cecilia Todd, el Cuchi Leguizamón,  y un montón de músicas de otros estilos, que también me influenciaron mucho.

-¿Cómo describirías a tu disco “Primera Luna”?

-Es un disco que tiene mucho que ver con esto de los viajes. Es casi un diario de viaje. No hubo una especulación de decir: “elijo tal tema para hacer, o tal otro”, simplemente fue como plasmar en un disco todas las canciones que me venían acompañando. Las canciones mías que están en el disco también fueron compuestas en ese periodo de viajes. Creo que es un disco que tiene sonoridades de muchos lugares y a la vez creo que tiene un hilo conductor.
Por ahí escuchas un tema que es de Galicia, un tema que es africano, uno que es de Brasil, uno que es mío y tal vez podrías decir que es ecléctico, pero yo creo que la música es música y que cuando uno la encara desde la resonancia de uno, tiene un hilo conductor. Esa fue la idea de ese disco.

-Si tendrías que decir qué fue lo más lindo que te regalo la música, ¿qué cosa elegirías?

-Lo más hermoso son los encuentros. Yo siempre digo que lo más hermoso es poder ser un canal. Para mí lo más lindo de la música y lo que más quiero es poder ser un canal, estar transmitiendo algo que me atraviesa, pero que va más allá de mí. No siento que se genere solamente en mí. La unión con la gente, cuando uno esta en el escenario, es lo más hermoso. También los viajes y los encuentros con la gente. A mi eso me alimenta mucho, es una hermosa manera de conocer. En este último tiempo,  pude viajar por mi país, lo cual no había hecho hasta el momento. Fue muy hermoso. Poder conocer cada lugar, cantando, es un buen regalo.

Diario La Opinión - Martes 14 de agosto  - Suplemento La Palabra
Por Prof. Raúl Vigini
En busca de... Georgina Hassan, música

CANTAR Y ENLAZAR MUNDOS

Estudió magisterio en la Escuela Nacional de Música "Juan Pedro Esnaola" e instrumentista en guitarra folklore en la Escuela de Música Popular de Avellaneda. Tomó clases particulares de canto con Livia Barbosa, Susana Naidich, Elisa Viladesau, entre otros docentes y de guitarra con José Luis Merlín y Osvaldo Burucuá. Tiene estudios cursados en el arte: Talleres de teatro, Clases de Danza Flamenca y en la actualidad su actividad laboral se orienta mayormente a dar conciertos en Argentina y en Uruguay, Paraguay, Chile, España y Portugal, además de dar clases de canto tanto en forma individual como grupal. Conversó con la Palabra de su vida dedicada a la música desde lo familiar.

-¿Cuándo se te ocurrió elegir la música?

-No recuerdo que haya habido un momento exacto de decisión. Creo que la música estuvo en mi desde antes de nacer. Mi papá dice que yo canté antes de hablar, de hecho era bastante vaga para pronunciar palabras pero nunca dejaba de tararear alguna melodía.
Por eso puedo decir que el canto siempre fue algo muy natural en mí, era una de las maneras de espantar el miedo cuando me quedaba sola; dentro de mí se movía la certeza de que nada malo me iba a ocurrir si estaba cantando. Siento que la música se instaló en mí y al crecer decidí hacerla una forma de vida.

-¿Qué momentos podés destacar de tu vida entre melodías, instrumentos y cantantes?

-Hay muchísimos momentos. Tu pregunta abre miles de cajones dentro de mí.
Si hablamos de melodías las primeras que me aparecen son las que mi mamá me inventaba, aun sin ser música, para bañarme, caminar o dormirme. Si sigo el mapa de mi memoria emocional encuentro la voz de mi papá, la voz aguda y dulce cantando Pajarillo Verde con Opus Cuatro y yo quedándome dormida en medio del concierto.
Creo que mi mayor unión con la música es a través de la melodía, es lo que me sale más naturalmente por el hecho de cantar. Después puedo citar postales como cuando conocí a Cecilia Todd y me invitó a tomar un cafecito en la casa donde ella estaba parando. Me encantó descubrir a alguien tan cálido detrás de esa música y ese instrumento, el cuatro venezolano, que me habían conmovido tanto. Otra postal: el día en que una cantante gorda con cara de pocos amigos me devolvió la voz. Fue en la Alfama, un barrio antiguo de Lisboa. Nos metimos en un barcito antiguo y esa cantante de Fado me estremeció hasta sentir que me estaba sanando.

-¿Cómo te fuiste formando en esta rama del arte?

-Es una pregunta bastante amplia. Yo creo que por un lado está la formación más "académica", esto incluye los estudios tanto institucionales como particulares. Después ¡hay tantas experiencias que nos forman! Yo tuve la primera escuela que fue mi casa, escuchando a mi papá ensayar, oyendo la cantidad de discos que teníamos. Después creo que las formaciones más fuertes se me dieron en los viajes. He tenido viajes "bisagras". El primero fue a los 16 años. Me fui a Cuba con un grupo de gente de todas las edades. Allí no solo conocí la música cubana sino también la de todo Latinoamérica.
En ese viaje había personas de Uruguay, Chile, Brasil, Ecuador, Perú, Bolivia. Cada noche el campamento se llenaba de sonidos y uno no sabía a qué fogón arrimarse. ¡Yo me volvía loca! Así empecé a querer aprender más y aprendí escuchando e intercambiando experiencias con músicos de otros países. La Escuela de Música Popular de Avellaneda fue otro lugar donde aprendí mucho cuando nos poníamos a tocar en los recreos con mis compañeros.

-¿Cuánto hubo de influencia familiar en tu elección?

-Mis padres siempre me apoyaron en mi elección pero nunca me la sugirieron. Quiero decir que fui yo la que, casi sin darme cuenta, decidí transitar este camino.

-¿Te resultó difícil elegir la profesión? Contános esa experiencia.

-No, se fue dando naturalmente. Yo me recibí de maestra de música a los 17 años y a esa edad empecé a dar clases en escuelas. Cuando entre en la Escuela de Avellaneda tuve mi primer grupo de música. Pasaron 12 años y ahora creo que también la elección de la profesión me sucedió casi sin darme cuenta. Ahí aparecen otra vez los viajes "bisagra". En el 2002 me fui a Europa y fue la primera vez que empecé a cantar sola, sin grupo. Son cosas que dan mucho vértigo pero cuando estas en otro contexto, otro país, parece casi un juego.

-¿Con qué objetivos lanzaste tu propuesta artística?

-Con el objetivo de dedicarme a lo que me hace más feliz que es cantar.

-¿Qué contenidos tiene lo que ofrecés en esa entrega?

-Lo que más me importa es ser un canal. La música no es de nadie y es de todos y es una tarea muy hermosa ser una enlazadora de mundos como dirían los mayas. Pero solo eso, considerar que soy un canal e intentar que ese canal se mantenga lo más limpio y verdadero posible.

-¿Mantenés el proyecto original o lo fuiste modificando según tus expectativas?

-Siempre se va modificando. Eso hace que esté vivo, en movimiento.

-¿A quiénes elegís entre autores, compositores, intérpretes favoritos?

-Hay muchísimos: Bach, Mozart, Satie, Faure, Chopin, Yupanqui, Cuchi Leguizamón, Mercedes Sosa, Raúl Carnota, Carlos Aguirre, Juan Quintero, Moguilevsky, Chango Spasiuk, Caetano Veloso, Vitor Ramil, Marisa Monte, Gismonti, Chabuca Granda, Silvio Rodríguez, Cecilia Todd, Simón Díaz, Violeta Parra, Inti Illimani, Zitarrosa, Amparo Ochoa, Lila Downs, Ruben Blades, Lhasa de Sela, Amalia Rodríguez, Madredeus, Maria Joao, Coltrane, Keith Jarrett, Bobby Mc Ferrin, Sting, Zap Mama, uff entre muchos otros.

-Hablanos de tu trabajo discográfico.

-Las canciones que reúne este disco llegaron a mí en diferentes momentos y con cada una de ella me identifiqué. Primera Luna es la primera gestación. De alguna manera yo me sentía grávida de estas canciones. En este disco hay música de diferentes países de Latinoamérica, una canción gallega, una canción africana y dos canciones mías. La idea fue hacer un disco acústico donde se cuidara mucho los arreglos y la instrumentación.

-¿Podés comentarnos lo que significa para vos la obra de Remo Pignoni?

-Yo conozco la obra de Remo a través de mi papá. Tengo un recuerdo muy muy antiguo de escuchar la huella "Por el Sur" cantada por Opus 4 y que siempre me emocionaba. Yo era una niña y aunque no sabía qué significaba la nostalgia, la sentía cuando escuchaba esa canción. Además mi papá tenía los discos de Remo y en casa siempre sonaban.

-Tuviste una experiencia cantando temas de Remo en su homenaje. Contános al respecto.

-Fue muy lindo revivir esa sensación de la que hablaba antes cuando me tocó cantar a mí la huella "Por el Sur" y me pareció excelente el trabajo de interpretación de Patricia Lamberti con toda la obra instrumental de Remo. Fue una noche muy hermosa.

-Una anécdota con final feliz.

A ver...una vez en Guatemala decidí visitar un volcán. El volcán Pacaya.
Llegamos al atardecer y el guía guatemalteco nos advirtió que no subiéramos más porque el volcán estaba "raro". No bien cayó el sol sentí un ruido que nunca había oído y un temblor en la tierra. Empezó a elevarse una lengua de fuego y todo el mundo salió corriendo.
Yo me quedé maravillada, no podía moverme. En vez de sentir una amenaza sentía una bendición. El final feliz es que el volcán derramó un poco de su lava hacia el otro lado de donde estábamos y no corrimos peligro. Al otro día compre los diarios que en primera plana decían: "Alerta Roja, el Volcán Pacaya entro en erupción", lo leí tomando un cafecito bien cargado.

 

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