Spasiuk - Barboza PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   

Domingo 14 de septiembre - Teatro Lasserre

Formación:
Raúl Barboza: Acordeón
Horacio Castillo: Guitarras
Nardo Gonzalez: Bajo
Chango Spasiuk: Acordeón
Víctor Renaudeau: Violín
Sebastián Villalba: Guitarra y voz
Marcos Villalba: Percusión

Músicos Invitados:
Antonio Figueroa: Acordeón
Marcelo Domenichini: Acordeón

Comentarios en torno al evento
Diario Castellanos – Lunes 15 de septiembre - Cultura y Sociedad

LOS ENCANTAMIENTOS DEL ACORDEÓN

Por Francisco Marzioni
Chango Spasiuk y Raúl Barboza, dos de los acordeonistas más importantes del país, llegaron a Rafaela en el marco de una gira conjunta por el centro del país. Una oportunidad única para disfrutar los misterios de este instrumento austríaco que tiene profundas raíces en nuestra música.
Fue creado en 1826, pero seis años después, su padre, Marck Muñichz, decidió liberar la patente debido a que el pueblo austríaco lo había adoptado y mejorado tan notablemente que decidió que pertenece a la humanidad toda.
Con oscuros orígenes chinos, acompañó a los inmigrantes europeos que llegaron a finales del siglo XIX y principios del XX, quienes incluyeron en el amplio abanico de sonidos del folklore argentino al acordeón. "Argentina es mucho más que tango", repite incansablemente Chango Spasiuk en cuanta entrevista otorga en el extranjero, para graficar la magia de las músicas que este intérprete y compositor realiza desde 1989, cuando editó su primer disco.
Es así como anoche, a las 21, los rafaelinos tuvieron el privilegio de disfrutar un espectáculo que representa fielmente las profundas exploraciones musicales que tienen por centro al acordeón, pues Spasiuk y Raúl Barboza, los dos exponentes máximos del instrumento, se presentaron en el Teatro Lasserre, en el marco de una gira que lleva a ambos folkloristas por el centro del país, e incluye ciudades como Venado Tuerto, Paraná, Resistencia, La Plata, Tandil, Mar del Plata y Rosario.
El espectáculo llega a nuestra ciudad gracias a las gestiones de la Asociación Cultural Otras Voces, que incluyó al dúo dentro de la nómina de su Ciclo de Música Popular 2008.

La calidez del chamamé
El show que trajeron a Rafaela es el mismo que se reproduce en todo el litoral, destino donde llevaron esta gira que los reúne a los acordeonistas por primera vez. Y se divide en tres sets diferenciados. La primer parte está a cargo de Raúl Barboza, quien interpreta una selección de canciones de sus múltiples discos.
Acompañado por Horacio Castillo en guitarra y Nardo González en bajo, repasó un repertorio vasto compuesto por piezas de diferentes músicas, en las que se incluyó hasta un pasodoble improvisado en Sol Mayor. Con gran frescura y calidez, Barbosa narró numerosas historias entre las canciones, deleitando a la audiencia con historias que se refieren tanto a las canciones que interpreta como a sus ideas en general. Su sabiduría y larga trayectoria no sólo se imprime en un toque pausado y reflexivo –aunque los momentos de alta técnica no faltan en sus interpretaciones-, sino también en el humor y el entusiasmo conque dialoga con el público.
Luego de su show, que ronda los 50 minutos, llega el Chango Spasiuk acompañado de su banda, compuesta por David y Benjamín Villalba, en guitarra y voz el primero, y percusión y guitarra el segundo, sumados a Víctor Renaudeau en violín, componiendo un joven grupo de gran talento (en especial Benjamín Villalba, quien sorprendió gratamente al público con varios pasajes percutivos de exquisita factura).
Spasiuk brindó un show cálido y centrado casi por completo en el chamamé, aunque incluyó algunas polkas, en las cuales se especializa. Pero sus canciones en solitario no duraron mucho tiempo, tal vez por su notoria ansiedad en compartir el escenario con Barboza. "Todos cuando éramos chicos queríamos tocar como él", indica Spasiuk para presentar al prócer máximo del acordeón, uno que no está enfundado en bronces de plazas, sino que palpita en los escenarios argentinos llevando la música del norte alrededor del mundo.
Así, juntos, reconociendo poco ensayo pero intensos deseos de tocar, entre bromas y chascarrillos, interpretaron un repertorio centrado en canciones clásicas del folklore. A su vez, compartieron escena con dos acordeonistas rafaelinos: Marcelo Dominichini y Antonio Figueroa, dos reconocidos talentos del instrumento a los que Spasiuk y Barboza invitaron gustosos al escenario local, sin ahorrar halagos para los locales.

Cultura y Sociedad
TRADICIÓN Y NOVEDAD JUNTOS

"Cada vez que salen de mi acordeón las notas de una melodía, no se trata solamente de una melodía. Es como si se tratara del comienzo de una historia", dice Raúl Barboza para definir la música que interpreta desde 1945, cuando su padre le regaló su primer acordeón. Su estilo sereno y de exquisita técnica fue una de las huellas fundacionales en la historia del chamamé.
Y es así como ambos músicos representan corrientes diferentes del acordeón, que son verdaderos pilares para los múltiples estilos de interpretación. Mientras que Barboza es el mayor referente de un estilo que tiende hacia lo clásico, Spasiuk fue catalogado en Europa como el "Piazzolla del acordeón".
Y este contrapunto, lejos de resultar una insalvable diferencia, es un espacio en común entre dos artistas que corren el mismo camino en tiempos diferentes. Mientras Spasiuk grababa sus primeras canciones, Barboza tocaba en los escenarios del mundo junto a gigantes del jazz como Paco de Lucía y Dave Brubeck. En estos meses, mientras Barboza disfruta de un apacible tránsito por su país natal como un verdadero prócer del chamamé, Spasiuk brilla ante el mundo como un embajador del instrumento que tuvo origen que vuelve a Europa ya no de la mano de un austríaco, sino de un misionero que lleva en su música la tradición y la vanguardia combinadas.
Entonces ¿sorprende una gira del dúo? Sin dudas, era inevitable que en algún momento un espectáculo los encuentre juntos, tocando a cuatro manos las canciones más representativas del instrumento que los acompañó incansablemente. Ambos son artistas inquietos que nunca cesaron de experimentar, a pesar del éxito, las giras, y las numerosas ocupaciones. Ninguno de los dos abandonó nunca el terreno de la novedad, y dejaron siempre un espacio para una experiencia que renueve la música, que continúa sorprendiendo dejando de lado el paso del tiempo.

Diario La Opinión - Lunes 15 de septiembre - Sección Sociales

A SALA LLENA ACTUARON BARBOZA Y SPASIUK

Los reconocidos músicos y su grupo ofrecieron un concierto con lo más destacado de la música litoraleña, exaltando especialmente la presencia del acordeón en ese repertorio.
Otro brillante encuentro ofreció la Asociación Cultural Otras Voces y el Centro Ciudad de Rafaela anoche, dando continuidad al Ciclo de Música Popular con la presentación de los afamados acordeonistas Chango Spasiuk y Raúl Barboza con sus respectivos grupos.
La presencia de estos dos virtuosos convocaron a numerosos oyentes que, con gran entusiasmo llenaron la sala de bulevar Lehmann.
El concierto fue seguido con verdadero interés por una platea totalmente adicta a esta manifestación musical.
Cabe destacar que la de anoche fue una oportunidad privilegiada ya que por primera vez recorren juntos la Argentina, en un verdadero homenaje al instrumento más representativo de la música del litoral: el acordeón.

Diario La Opinión – Domingo 21 de septiembre - Suplemento Rastros-Usos del arte y las Ideas – Año I Nº 31 – Tapa / Página 2 y 3

Tapa
MUNDO CHAMAMÉ

Chango Spasiuk y Raúl Barboza, dos experimentados representantes de la música folclórica argentina en el mundo, trajeron a Rafaela el aire del chamamé y hablaron de la esencia del género, su historia, sus resonancias y su actualidad.

Páginas 2 y 3

LA CADENCIA DE LA TIERRA COLORADA

Con la organización de la Asociación Cultural Otras Voces y el aporte de la Comisión Municipal para la Promoción de la Cultura, Chango Spasiuk y Raúl Barboza se presentaron en el Teatro Lasserre.  Aquí una entrevista con dos de los mayores exponentes de la música folclórica de nuestro país.
En el marco del Ciclo de Música Popular y ante una sala colmada, el domingo 14 de setiembre Chango Spasiuk y Raúl Barboza brindaron un recital maratónico de tres horas de duración en el que repasaron temas propios y algunos clásicos del folclore nacional.  En primer turno, acompañado por Horacio Castillo en guitarra y Nardo Gonzalez en bajo, el acordeonista y compositor de más de cincuenta años de trayectoria, Raúl Barboza, ofreció un variado repertorio apuntalado en su técnica impecable.  Con exquisita soltura, Barboza demostró ser un eximio narrador de historias y anécdotas sobre la cultura guaraní, la tradición arraigada en el corazón de la tierra colorada y el arte de los payadores.  Luego fue el turno de Spasiuk, quien subió al escenario junto a Víctor Renaudeau en violín, David Villalba en guitarra y voz, Benjamín Villalba en guitarra, percusión y voz.  Más sobrio, aunque con la pasión acostumbrada, Chango Spasiuk logró impactar con el clima nostálgico y minimalista de “Mi casa, mi pueblo, mi soledad”, una sutil trama de imágenes construidas desde el diálogo respetuoso entre acordeón y violín.  “Tareferero de mi pago”, un clásico dentro de la obra de Spasiuk, también marcó uno de los puntos más altos de su presentación.  A continuación, Babroza y Spasiuk ofrecieron, juntos, un festival espontáneo de talento en el que no faltaron las obras más arraigadas en el sentimiento popular como “Merceditas” y “Kilómetro 11”.  Así gracias a su notable capacidad de improvisación, y luego de haber compartido sendas canciones junto a los acordeonistas locales Antonio Figueroa y Marcelo Domenichini, Barboza y Spasiuk cerraron la noche junto a sus músicos interpretando los últimos colores del chamamé, un género que los tiene como dos cultores fundamentales en nuestro país y en el mundo.

El lenguaje del acordeón
“Siempre seguí la música de Raúl y varias veces nos encontramos para tocar juntos, como en el Festival del Acordeón que se realiza en Austria.  Pero fueron ocasiones aisladas.  Ahora surgió la posibilidad de hacer esta gira, y la idea es que sea un encuentro desde el lenguaje del chamamé,  Y para mí eso es muy grato”, explica el Chango Spasiuk sobre el actual proyecto que lo une a Barboza y con el que se presentarán en diversas ciudades durante setiembre y octubre.  Además de Venado Tuerto, Paraná y Rafaela, los músicos tocarán juntos en Santa Fe, Resistencia, La Plata, Balcarce y Mar del Plata, entre otras localidades del país.  “No hay prácticamente nada de planificación ni de ensayos rigurosos, sino que más bien improvisamos dentro de un repertorio que ambos conocemos.  Yo no me senté a sacar composiciones de Raúl ni tampoco él lo hizo con mis trabajos”, completa.  Por su parte Barboza afirma que “también nos interesa convocar a músicos de cada ciudad e invitarlos a compartir unos temas con nosotros.  En todas las ciudades hay artistas que quizás no tienen la posibilidad de subir a un escenario o de ir a un festival, y nos parece que nuestro aporte puede servir para que los mismos habitantes de esa ciudad conozcan a sus músicos, que no son menos importantes que los que han llegado desde otros puntos del país”.

-Como compositores, ¿De qué modo trabajan en el proceso creativo?

-Spasiuk: Hay un filósofo alemán que dice que de lo que no se puede hablar, es mejor guardar silencio.  Y se puede hablar muy poco acerca de qué cosas ocurren cuando uno se sienta a componer, porque el lenguaje conceptual de las palabras alcanza solamente para tocar la superficie.  El hecho de componer o de tocar produce sensaciones que son intransferibles, es un proceso que ocupa todo el cuerpo y no solo el pensamiento, con lo cual se puede aludir sólo  de manera metafórica.  Entonces, ¿qué es componer?.  Es como amasar el sonido.  Es hacer una masa con el sonido para que tome diferentes formas.  Lo que sí sé es que no se puede separar la música de la vida, sino que la música es lo que uno piensa, lo que uno hace, como siente, como camina.  Yo compongo en el piano, porque me gusta explorar las infinitas direcciones armónicas hacia las que uno puede ir, y luego desarrollo las ideas en el acordeón.  Pero mi música no se diferencia entre canciones y composiciones, sino que todas forman un mismo sonido.  Creo que un concierto no es una suma de temas, sino que se trata de tocar una serie de colores sonoros que arman un solo color, que termina siendo mi propio mundo sonoro a través del que yo me expreso.  Luego uno fracciona y pone nombres, ritmos, divide por géneros, pero en realidad lo que cuenta es la sensación, el sabor del color sonoro.  Pero es difícil hablar de esto porque estamos acostumbrados a escuchar la música con la cabeza y pensarla, y no hay que tratar de entenderla sino de sentirla.  Es como comer y tratar de entender lo que uno está tragando, es algo absurdo. Uno come porque  tiene hambre, y uno hace o toca música por que, del mismo modo, está hambriento de sonidos.

-¿Cuál es la esencia del chamamé?  ¿Porqué fue un género subestimado durante tantos años?  ¿Cómo es su situación actual?

-Barboza: El chamamé es sinónimo de abrazar; allí está su esencia.  El propio acordeonista abraza su instrumento.  Es una música y un baile de acercamiento.  También hay que tener en cuenta que detrás del chamamé está toda la riqueza de la cultura guaraní, sumada a la mezcla que llegó de Europa, quizá con la intención de arrasar y hacer desaparecer todo.  Pero está claro que no han podido terminar su trabajo.  Durante muchísimos años se nos dijo que la cultura guaraní no tenía importancia, y sin embargo hoy su lengua se estudia en las escuelas.  También se nos dijo que nuestra música no tenía nada que ver, en cuanto a calidad , con la música europea, a punto tal que los grandes maestros argentinos que tocaban chamamé lo hacían mal, con otros pulsos.  En gran medida, eso pasó porque hubo un desconocimiento del género, y como se lo escribía mal, luego se lo tocaba mal-  No se puede confundir un chamamé con una tarantela.  Eso contribuyó a la subestimación que desde siempre sufrió el chamamé, un género del que muchos músicos clásicos dijeron era el más pobre de la Argentina.  Pero resulta que, en Francia, yo toco chamamé con una Orquesta Sinfónica de París.  Por otro lado creo que, en este momento, el chamamé está pasando por una etapa en la que hay artistas comerciales que sólo responden a los intereses de las compañías grabadoras, que a su vez sólo aceptan y promocionan a quienes tocan de una determinada manera, obviamente según los criterios del mercado.  Entonces cualquier músico que intenta hacer su propio camino tiene muy pocas posibilidades para desarrollarlo.
Spasiuk:  Yo creo que siempre ha existido un cierto prejuicio alrededor del género, pero el punto es que el prejuicio no tiene que ver con la música sino con las personas y con el tipo de educación que tenemos.  Si somos prejuiciosos o intolerantes, no lo somos sólo con la música.  Eso es algo que limita nuestra capacidad de recibir.  A mí me tocó nacer en un lugar donde estuve rodeado de sonidos que se expresan con el lenguaje del chamamé, y yo elegí ese lenguaje para expresarme.  Pero lo que importa no es la forma o la herramienta con la que me expreso, sino lo que trato de expresar.  Y de alguna manera los ritmos y las músicas folclóricas, sean tradicionales o urbanas, son sólo herramientas, creo que lo que verdaderamente importa es la acción que se ejecuta con esa herramienta, la búsqueda que se persigue.  Actualmente hay mucha confusión, porque habiendo tantos medios de comunicación se acceden a pocos contenidos, que además son repetitivos.  En cualquier pueblo hay tres o cuatro radios, pero todas difunden lo mismo.  De cualquier modo, mi aporte no pasa por lamentarme ante esta situación, sino por tratar de crecer como músico y por difundir un repertorio amplio y no tan conocido.

 

Escribir un comentario

Diez años de Otras Voces

Los esperamos..

El próximo Viernes 8 de junio se presentará Guillermo Vadalá cuarteto en el marco del Ciclo de Música Popular de la Asociación Cultural Otras Voces, en el Teatro Lasserre de nuestra ciudad. Los esperamos..

Nuestros shows en imágenes