Falú - Martínez - Carlini PDF Imprimir E-mail
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Viernes 8 de Mayo - Centro Cultural Municipal – Sala Sociedad Italiana

Formación:
Juan Falú: Guitarra
Miguel "Zurdo" Martínez:Guitarra
Rubén Carlini: Guitarra

Comentarios en torno al evento
Diario La Opinión - domingo 10 de mayo - Sociales

EMPACHO DE GUITARRAS
Tocaron Juan Falú, Miguel Zurdo Martínez y Rubén Carlini en el Centro Cultural Municipal.
La presentación del prestigioso guitarrista Juan Falú junto al entrerriano Miguel Zurdo Martínez y el rafaelino Rubén Carlini fue muy aplaudida en la noche del viernes último en la Sala Sociedad Italiana del Centro Cultural Municipal, en el marco del Ciclo de Música Popular, que organiza la Asociación Cultural Otras Voces.
Primero actuaron cada uno de los músicos, interpretando distintos géneros y ritmos musicales de nuestro país y de otros lugares del mundo, concluyendo con un cierre a trío que llenaron los oídos de los presentes como una especie de empacho de guitarras. Esta actividad se realizó con el aporte de la Comisión Municipal para la Promoción de la Cultura.
Falú es una de las referencias fundamentales de la música argentina, en su doble condición de compositor y guitarrista. Sus obras para guitarra recrean las raíces musicales argentinas, siendo además creador de canciones que integran el repertorio de los más destacados intérpretes del folclore argentino.
Como intérprete, Falú revela un profundo conocimiento de las músicas de nuestra tierra, proyectándolas con un vuelo creativo y una capacidad de improvisación tal, que llegó a ser definido como un "compositor en tiempo real" por el gran guitarrista Eduardo Fernández.
Varios de sus numerosos registros discográficos fueron mencionados entre las mejores producciones de sus respectivos años, por la prensa argentina y medios internacionales especializados. Fue "artista destacado del año" en diversos balances anuales de medios especializados y cuatro veces nominado a los Premios Gardel, instituidos por las discográficas argentinas.
Martínez es un guitarrista, cantor y compositor nacido en Paraná, Entre Ríos en 1940. En su extensa obra se destaca una gran solvencia guitarrística, un personal estilo del canto, una inquebrantable militancia ideológica y un profundo amor por la poesía y el paisaje del río, traducidos en un equilibrio entre tradición y renovación.
Su discografía incluye "De un Entrerriano...", "El canto paranacero de Miguel Martínez", "Canciones de Chacho Muller", "El canto compartido" (junto a Walter Heinze), "Un cielo de chamamé y milonga", "Paranaseando", "Paraná, mi pueblo, Paraná mi río", "Recuerdos que lleva el río".
Cabe mencionar también su participación en el CD de Aníbal Sampayo, "De antiguo vuelo" y en "Monedas de sol" de Chacho Muller.
Por Antonio Fassi - Diario La Opinión

DIECIOCHO CUERDAS: 3 CORAZONES
Primero la pampa gringa con su americanismo indefinido mezcla de armonías europeizadas engarzadas en la decorosa inmensidad de esta fértil llanura, enmarcada por la magnánima y húmeda majestuosidad del Paraná y un mediterráneo agreste y comechingón.
Fueron estas las primeras seis cuerdas, las que franquearon el portón de entrada a un infinito itinerario que nos habría de transportar imaginativamente por tres regiones de la patria grande, allende los espacios de la Sala de la Sociedad Italiana.
Luego atravesamos hacia Oriente el ya mencionado curso de agua de la mano de otras seis cuerdas y un corazón litoraleño que nos sumergió entre islas y pajonales, enmarañadas y riesgosas corrientes, donde el sapucay (grito arisco del isleño) saluda a un sol que suele imponer su hegemonía por sobre las brumas neblinosas de los amaneceres litoraleños, mientras las dos cintas plateadas que componen esta, nuestra tan particular región costera, deslizan la magnitud de sus corrientes fluviales hasta el regazo colosal de su maternidad marítima.
Y luego el noroeste histórico y profundo con ecos reverberantes del coloso andino entre valles, cerros, abras y montes, reflejando a través del hombre nativo su profundidad cósmica completaron la trilogía de corazones y 18 cuerdas, de las tres guitarras que en la noche del viernes 8 de mayo inundaron los corazones de quienes tuvimos la hermosa iniciativa de haber asistido al espectáculo en la sala de la Sociedad Italiana.
Tres estilos disímiles, tres repertorios distintos, pero tres almas que unen sus enormes cualidades guitarrísticas y sus apoteósicos designios, para hacer que la música por ellos expresada adquiera visos de subliminal continuidad.
¿A quién estamos glosando?, pues a tres grandes: Rubén Carlini, Miguel "Zurdo" Martínez y Juan Falú, una vez más en Rafaela.  Hondos silencios y clamorosas ovaciones.
¿Hace falta más?... ¡Creemos que no!.

Diario La Opinión - Domingo 24 de mayo - Suplemento Rastros, Usos del Arte y las ideas - Año II - Nº 65
Tapa

HISTORIAL DE GUITARREROS

Durante su paso por Rafaela, en el que brindaron un concierto en el Centro Cultural Municipal junto al músico local Rubén Carlini, los prestigiosos guitarristas Juan Falú y Miguel “Zurdo” Martínez hablaron de su amor por el instrumento y repasaron la actualidad del folclore argentino.

Páginas 2 y 3
La música de las raíces

EL NIÑO Y LA GUITARRA

“Agarré la guitarra a los siete años.  Mi padre tocaba de oído, y como era hermano de Eduardo Falú, tenía un gran respeto por el instrumento.  Y cuando vio que yo comenzaba a desarrollar cierto interés por tocar la guitarra, empezó a estimularme de todos los modos posibles para que estudie con seriedad.  Cosa que nunca hice, por supuesto…”  El que habla es Juan Falú, pausadamente, como si necesitara corroborar cada rincón del relato en su memoria, y hacia el final de la frase deja escapar una sonrisa que le gana el rostro casi a pesar suyo.  Reconocido compositor y guitarrista, y una de las referencias ineludibles de la música folclórica argentina, Falú fue invitado por la Asociación Cultural Otras Voces a participar del Ciclo de Música Popular, brindando un recital junto al paranaense Miguel “Zurdo” Martínez y al rafaelino Rubén Carlini.  En un diálogo distendido con Rastros, y para terminar de graficar su extenso y profundo vínculo con la guitarra, afirmó que su padre sí logró transmitirle “el sentido de la importancia que tiene la guitarra dentro del folclore.  En realidad en mi familia era muy importante el vínculo con la música en general; pero la guitarra pasó a tener un papel protagónico, fue el instrumento preferido.  Tal vez por el hecho de que Eduardo la tocara.  La guitarra está arraigada en la cultura nacional; para mí es un símbolo entrañable porque está en toda reunión social, acompaña las alegrías y tristezas populares.  Así que yo amo la guitarra en todas sus expresiones, pero entiendo que la guitarra eléctrica ya es otro instrumento.  Es una lectura personal; creo que no se puede poner en una misma bolsa el rock, con el flamenco, el folclore y la música clásica; éstos géneros se tocan con la misma guitarra.  De todos modos, cuando la guitarra eléctrica es utilizada con calidad musical, me merece el mismo respeto que cualquier otro instrumento.  Pero cuando se abusa del volumen y de los efectos, ya no me gusta tanto.  Incluso me produce odio, porque existe un alto nivel de saturación que desvirtúa la naturaleza de la música”.-

En Ángel Invisible
Una de las facetas más importantes desntro de su carrera musical es la docencia.  En este sentido, ante la pregunta sobre los postulados fundamentales que intenta transmitir a sus alumnos, Falú respondió que “ante todo, intento transmitir una manera de vivir la música, de amar el instrumento.  Eso es más importante que una teoría o una técnica determinada.  Muchas veces cuando percibo que ya manejan muy bien la técnica, superando incluso mis propias posibilidades, o cuando entiendo que ya conocen todo lo que se puede conocer sobre armonía, les digo a mis alumnos que ya no sé que enseñarles.  Está claro que las nociones de arreglos para guitarra, o los conocimientos sobre la historia sobre la historia del folclore nacional son importantes.  Pero con eso no alcanza.  Entonces les hablo de ese plus que todo músico de ley debe tener: el amor, la vivencia interna de la música.  Puede ser que sea el hecho de pasar la música po el cuerpo, por el alma, por el espíritu.  No sé con exactitud porque es algo muy difícil de explicar, pero a la vez es esencial que ocurra.  Cuando yo mismo toco en vivo, siento una enorme frustración si eso no ocurre”.-

Folclore Hoy
Ya junto al “Zurdo” Martínez, ambos músicos se dedicaron a reflexionar sobre el panorama actual del folclore argentino, y el sistema cultural dentro del cual se inserta la música nacional.  Al respecto Martínez comenzó afirmando que “hoy vivimos un estado de involución.  El pasado nos supera.  Si bien existen jóvenes músicos e intérpretes que poseen un alto vuelo musical, una gran calidad, creo que este momento es triste porque prevalece lo que Atahualpa Yupanqui llamaba “la farra nativa”; no se premia al mejor músico sino al que más vende.  Y por lo general, el que más vende no es el mejor.  Entonces el problema se vuelve ideológico, y creo que la pregunta fundamental es a quienes contiene  este modelo de cultura.  Lo que está pasando es un sistemático alejamiento de las raíces, y eso es terrible para el folclore.  Hay una idiotización colectiva que realmente asusta.  Entonces ¿Cómo hacemos para salir de esta tinellización en la que está inmersa la cultura del país?  Por que si es el arte es una de las pocas cosas que salvan al hombre, yo creo que vale la pena reconciliarse con las creaciones genuinas.  Y, justamente, una manera de lograrlo puede ser tratando de recuperar las raíces”.-
Además de coincidir con esa apreciación, Juan Falú agregó que “uno de los problemas históricos de nuestro país, en materia artística y cultural, tiene que ver con el desconocimiento de la propia música folclórica.  Yo recuerdo que durante los convulsionados años ´60, muchos intelectuales querían reivindicar la cultura nacional y enarbolar mensajes de protesta, y para eso cantaban canciones de Violeta Parra, sin darse cuenta que era folclore chileno…  Creo que lo interesante que nosotros mismos empecemos por conocer en profundidad nuestra propia música.  La cultura latinoamericana, y por lo tanto la argentina, es primordialmente regional: la música cuyana se vincula con Chile, la música litoraleña está hermanada con Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil, la del Noroeste se vincula con Bolivia y Perú.  Y esas culturas, que son muy fuertes y están más vivas que nunca, siguen siendo ignoradas.  De todos modos, también es importante rescatar que afortunadamente están apareciendo músicos talentosos que, además, tienen herramientas teóricas y técnicas muy sólidas.  Y poseen algo importante que no veía en los años anteriores: conocimiento de la tradición, del pasado, y respeto por el legado cultural.  Eso no se vio en los ´80 ni en los ´90.  Puedo mencionar casos concretos como Carlos Aguirre o Juan Quintero”.-

Defender La Inspiración
Se sabe que, más allá de la materia con que efectúe su obra (palabras, puntos y líneas, formas y colores, sonidos, gestos) para todo artista una de las cuestiones cruciales radica en la búesqueda de la inspiración.  O, más precisamente, esa eterna disyuntiva: ¿Férrea disciplina de trabajo o la llegada insondable del genio creador? ¿Ambas?  Y en este caso, ¿Cómo vincularlas?  Por lo tanto, la pregunta por la inspiración se volvió insoslayable, y en ese sentido Falú expresó que, “a la hora de componer, a mí me surge la música.  Ese es siempre el origen de mi motivación.  Puede ser que a veces la asocie con una sensación determinada, como la amistad, un dolor íntimo, una ausencia.  Pero nunca tengo un pensamiento anterior a la música.  Directamente agarro la guitarra y dejo que corran los dedos”.  Así, quien alguna vez fuera calificado como compositor en tiempo real debido a su admirable capacidad de improvisación, dejó entrever la importante participación del misterio, de lo innombrable, a la hora de la puesta en marcha del engranaje creativo.
En tanto, Martínez dijo “para mí, es importante el paisaje y los sentimientos que genera en el hombre.  Eso determina lo que yo intento transmitir en la música, por que en la medida que puedo trato de cantarle al paisaje.  A veces también intento componer sobre paisajes que no conozco tanto, como por ejemplo el norte de nuestro país.  Creo que eso tiene que ver con la época en la cual me formé, cuando era muy marcada la influencia del folclore norteño.  Yo he pasado por una etapa en la que me vestía como gaucho salteño e imitaba a Los Chalchaleros y a Los Fronterizos.  Y como yo, tantos folcloristas se han formado de esa manera.  También existe una disciplina para componer, la cual por supuesto, yo no tengo muy en cuenta…  En realidad, yo compongo en la medida en que las emociones y las situaciones me llevan a componer y me dictan el contenido.  En ese sentido, me considero un defensor de la inspiración.  Hay gente que se propone fabricar canciones; a mí eso no me gusta, ni tampoco podría hacerlo.  Y para inspirarme, muchas veces lo que hago es ir a la isla para observar el paisaje mientras escucho a los grandes maestros, como Atahualpa Yupanqui o, hablando de Rafaela, Remo Pignoni.  Para mí, presenciar un atardecer en el río escuchando ese tipo de música, que recupera la esencia de lo que somos, es como estar cerca de mi propio Dios.  Y desde ahí nace la inspiración”.

 

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