Ibrahím Ferrer Jr. y Clavecubana PDF Imprimir E-mail
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Viernes 25 de Junio - Teatro Lasserre

Formación:
Ibrahím Ferrer Jr.: voz

Artistas Invitados:
Clavecubana

Diario La Opinión – Suplemento RASTROS, Usos del arte y las Ideas –

Año III – Nº 121 – Domingo 4 de julio de 2010

Tapa

CUBA EN RAFAELA

En el marco del Ciclo de Música Popular organizado por la Asociación Cultural Otras Voces, estuvo en Rafaela el músico Ibrahím Ferrer Jr.  Hijo del prestigioso cantante cubano del Buena Vista Social Club, Ferrer Jr. dialogó con Rastros sobre las raíces de la música cubana y dio sus puntos de vista sobre la cultura de nuestro país.

Páginas 2 y 3

TODOS BAILAN

Un 25 de junio del año 2000, en la ciudad de Rafaela, ocurrió el primer recital del Ciclo de Música Popular, organizado por la Asociación Cultural Otras Voces.  En esa ocasión se presentó Raúl Carnota junto a su trío que en aquella época completaban Juancho Farías Gomez en bajo y Juancho Perone en percusión.  Después de ese recital transitaron por el Ciclo una interesante cantidad de músicos con un alto grado de reconocimiento, tanto a nivel nacional como en el ámbito internacional: Pedro Aznar, Luis Salinas, Gladston Galliza, Mariana Baraj, Yusa, Santiago Feliu, Rubén Goldín y Alejandro del Prado entre otros.  Con generosidad, magia y talento musical, estos artistas fueron algunos de los que estuvieron presentes regalando espectáculos de excelente factura, en los distintos escenarios por los que alternativamente se presentó el Ciclo: la sala del Lasserre, el Cine Teatro Belgrano y la Sociedad Italiana del Centro Cultural Municipal, contando con el apoyo de la Comisión Municipal para la Promoción de la Cultura.  Es casi una obviedad recalcar que cada uno de los recitales logró dejar huellas imborrables en los fieles asistentes que posee el evento, los cuales continúan sumándose año tras año.
Un 25 de junio, pero del año 2010, el Ciclo cumplió una década de existencia y, por segunda vez, se presentó en la ciudad el músico cubano Ibrahím Ferrer Junior, quien ofreció un extenso y variado repertorio de canciones populares, algunas de su autoría, y otras tradicionales de Cuba.  También hay que decir que su versatilidad musical le permitió animarse a v
ersionar algunos tangos.  Imaginarse una noche en La Habana fue la incansable consigna que el cantante cubano le repitió al público, aunque (o quizás sobre todo) la numerosa cantidad de espectadores que asistieron al Teatro Lasserre sólo haya visto La Habana a través de fotos y películas.
También hay que decir que durante el concierto que dio Ibrahím Ferrer Junior junto a sus músicos cubanos, el público se mostró algo frío, permaneciendo quietos en  sus asientos.  De todos modos, sobre el final algunos se animaron a bailar tal como la música sugería.
Quien conoce de música centroamericana sabe que el nombre Ibrahím Ferrer le pertenece al fallecido cantante cubano, padre de quien nos hizo vivir en Cuba por dos horas el pasado viernes a la noche en el Lasserre.  Ibrahím Ferrer integraba el Buena Vista Social Club, una orquesta de músicos cubanos elevados en edad, cuya proyección musical no parecía trascender la frontera de la isla hasta que el guitarrista norteamericano Ry Cooder logró rescatarlos del olvido en 1998.  El trabajo tuvo un repentino e inesperado éxito mundial, llevándolos a recorrer varias partes del mundo y a brindar exitosos conciertos, como por ejemplo en el Carnegie Hall de Nueva York.  De esa tremenda experiencia, el cineasta alemán Wim Wenders filmó un documental, que también alcanzó una masiva difusión a nivel mundial.
Tanto en la experiencia del documental como en la grabación del disco, el único hijo varón de Ibrahím Ferrer participó como artista y testigo.  Aquí, en un extenso diálogo con Rastros, habla entre otras cosas del género musical que orgullosamente interpreta, género que los cubanos llaman El Son.

-¿Cómo definirías la esencia del Son Cubano?

-El Son es la matriz de la música que se hace en Cuba, es madre de la Guaracha, del Cha cha cha, la Timba, la Salsa…  Cuando nace un árbol, se le planta una semilla; luego nace el retoño y este empieza a florecer, eso va creciendo de manera infinita.  Bueno, a la semilla principal que dio el gran árbol de nuestra música nosotros le llamamos El Son, porque es madre de nuestra música.

-Esa semilla que ustedes llaman “El Son” nace en la zona oriental de Cuba.  Vos naciste en Santiago de Cuba, que queda en ese oriente.  ¿Te influenció esa zona a la hora de elegir ser cantante de Son?

-No siento que me haya influenciado la zona, porque si bien nací en Santiago de Cuba me crié en La Habana.  Es decir, fui de un extremo al otro, de la parte oriental que es la del este de Cuba, zona donde nace el Son, y me crié en occidente, pero pienso que lo que tu oyes desde pequeño lo vas sintiendo, palpando y disfrutando tanto que lo llevas a todas partes y cuando te decides por ejecutarlo, te sale tan bien como lo haría algún profesional, aunque no creo que lo pueda hacer cualquiera, porque hay que sentirlo.  Una conocida frase cubana dice que “para poder cantar Son, hay que tener corazón”.

-Y la voz de tu padre ¿te influenció a la hora de elegir el Son?

-Mi padre fue siempre sonero, aunque le encantaba el bolero y empezó cantando tangos.  El me influenció, pero no sólo él, hay muchos soneros en Cuba.  El primero de ellos en darse a conocer fue Miguel Matamoros, el resto fue en base a él.  Estuvo Pacho Alonso, el Sexteto Habanero, la Charanga Habanera, entre muchos otros, casi todos nacidos de la parte oriental de Cuba.

-¿Hay muchos músicos en Cuba?

-Sí, es la cuna de la mayoría de los artistas que están en el mundo, los grandes cantantes del rock, de pop, están influenciados por músicos de Cuba.  Lo que llaman Salsa es un nombre comercial que se usó para introducir el Son en los Estados Unidos y el resto del mundo.

-Toda esa gran cantidad de músicos cubanos cobran proyección mundial cuando se graba el disco producido por Ry Cooder, en el que participa tu padre.

-No es así, la música cubana siempre estuvo, hay muchos cubanos que estuvieron recorriendo el mundo, como Perez Prado, creador del mambo, Chano Poso, uno de los creadores de la percusión latina dentro del jazz en Norteamérica.  Como ellos dos, fueron muchos los que triunfaron en el resto del mundo.  En épocas anteriores a la revolución, se oía la música cubana pero pocas orquestas podían viajar a otras partes del mundo.  Había que formar parte de una elite para estar en otro lugar.  Luego, con el triunfo de la revolución, se vetó la proyección de la música cubana en el extranjero, en muchos lugares del mundo y sobre todo en Estados Unidos, y sabemos todos que aquel que triunfa en Estados Unidos tiene asegurado el éxito en cualquier parte del mundo.  Pero por los mismos problemas políticos que había, se imposibilitaba el intercambio artístico con otras partes del mundo.  Igual eso no impedía que nuestra música fuera conocida en otros países. Ry Cooder estaba haciendo música cubana en otras partes del mundo y viajó a Cuba con la misión de grabar a Alvarito Torres, a quien  la mujer de Ry Cooder había visto tocar una vez junto a un grupo de nigerianos.  Al imposibilitarse la entrada de ellos en los Estados Unidos, y estando el guitarrista norteamericano en Cuba, junta a esos músicos y graba el disco, pero no es que le dio la posibilidad a la música cubana de entrar en el mundo, sino que le dio al mundo la oportunidad de conocer a artistas que estaban viejitos, sin ganas de trabajar, pero que sin embargo eran tan buenos o incluso mejores que aquellos jóvenes que hoy están haciendo música cubana.

-En lo personal ¿Qué opinión te merece la música popular de Argentina?

-Pienso que ustedes tienen un territorio muy grande y por lo que esto significa tienen los ritmos que muchos lugares del mundo no tienen y quisieran tenesr, como el chamamé, el tango, la milonga.  También tienen rock y pop, y a esto lo desarrollan de una manera exquisita.  Eso es algo fantástico, pero no ven a la música como una manera de desarrollo.  Si así lo hicieran, habría que pedirles permiso para cantar acá.  Yo escucho tangos desde que era niño, me gustaba Estela Raval y los Cinco Latinos, Hugo del Carril.  Son tantos y ocuparon puestos de prestigio en la música popular mundial.  También en Cuba pude ver muchas películas argentinas.  Por ejemplo, a “La Guerra Gaucha” se la tuve que contar a muchos argentinos, ya que acá estuvo prohibida por años.

-En términos generales, ¿a qué pensás que se debe el escaso entusiasmo que siente el argentino a la hora de hablar de su país y de la cultura del mismo?

Sería una falta de respeto si opino como extranjero, pero algo que veo es que son poco nacionalistas.  Hablan de la tierra de sus ancestros como si ustedes vendrían de ahí.  Lo digo porque hablé con muchos argentinos y cuando les pregunto por el origen me responde “soy argentino pero desciendo de…”.  Y pienso que, aunque muchos sean descendientes de inmigrantes italianos, alemanes, españoles, suizos, polacos, son argentinos, porque nacieron, vivieron y se criaron en este país.  En Cuba eso no pasa; el cubano siempre está orgulloso de haber nacido en Cuba.  Argentina supo dar música al mundo, el tango a ustedes no se los va a quitar nadie, como a nosotros el Son.  Hay que quitarse el sombrero al escuchar un tango cantado por ustedes

-Si tendrías que elegir algún lugar para volver a nacer, ¿dónde lo harías?

-Seguiría eligiendo Cuba.

Por Alejandro Menardi.

 

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Los esperamos..

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