Sábado 15 de marzo – Teatro Lasserre

Formación:
André Marques: Teclados y flautas
Cléber Almeida: Batería y Percusión
Fávio Gouvêa: Bajo, Guitarras y Flautas

Comentarios en torno al evento
Diario La Opinión – Lunes 17 de marzo – Información General – Página 20

BUENA RESPUESTA PARA EL TRÍO CURUPIRA

Con importante marco de público fue ofrecido el primer recital del Ciclo de Música Popular que organiza la Asociación Cultural Otras Voces y el Centro Ciudad de Rafaela.
La actividad dio comienzo el pasado sábado con un recital del Trío Curupira, oriundo de Brasil y en el marco de una gira por nuestro país.

Diario La Opinión – Domingo 30 de marzo - Suplemento Rastros–Usos del arte y las ideas – Año I – Nº 5 – Página 4.
Sobre la presentación del Trío Curupira en Rafaela

PIES Y MUNDOS EN LA CABEZA

Ya pasaron quince días y, sin embargo, las impresiones continúan intactas. El sabor del momento está aún presente y se torna tarea espinosa traducirlo a palabras para aderezar el comentario.  Bien dice el filósofo Federico Niestszche que cuando nos abandonamos a la música no hay ninguna palabra en nuestra cabeza, y esto es gran alivio además de gran verdad, pues siempre nos preguntamos de donde viene la música, y en este caso tan buena, y porque nos habita en el momento de la ejecución, y aún después, en la memoria y en el cuerpo o, más precisamente, en el cuerpo de la memoria.  Pero ayuno de palabras no puedo plantarme ya que tomé la responsabilidad de escribir una reseña, bien que el silencio correspondería a una sabia actitud, como todo músico conoce.
Sin embargo, en este caso particular, y me refiero a la presentación del trío de músicos brasileros Curupira que tuvo lugar el sábado 15 de marzo en el Teatro Lasserre, sospecho algunos aspectos que favorecieron esa impresión descripta por Nietszche y que trataré de anotar a continuación si en mi favor acude la lucidez, tan huraña cuando se la solicita.  Comenzar señalando que la solvencia técnica de sus integrantes es apabullante: Andrés Marques, paladín del grupo, y el piano conforman una pareja de insospechadas posibilidades musicales. Su potente mano izquierda, generadora de la base rítmica, acompaña fervorosamente a la derecha, volátil de notas y dispuestas a crear melodías tan barrocas e intensas como asimismo lo es la colosal San Paulo, ciudad de la que proviene.  Marques ejecutó variaciones a una velocidad prodigiosa y haciendo uso de una técnica pianística que hacía tiempo no contemplaba en vivo, y mucho menos en la música popular, influencia, sin lugar a dudas de su maestro y mecenas intelectual, el gran Remeto Pascoal. Cléber Almeida, percusionista y ocasional intérprete de viola caipira, un instrumento autóctono semejante al banjo estadounidense, desplegó una variedad de ritmos fenomenal.  La sutileza y precisión de su toque dejó establecido que se puede hacer percusión con dinámica, es decir, variando la intensidad del golpe en busca de la musicalidad antes que el puñetazo rítmico, dato que no registra una gran parte de la comunidad musical rafaelina, sobre todo los bateros.  Digamos también que Almeida lograba integrar la percusión de tal manera que enriquecía, más allá de complementar, el discurso de sus compañeros.  Desde el bajo y la guitarra eléctrica Favio Gouvea habló con seriedad técnica de la inagotable fuente de ritmos y melodías que puede generar un bajo tañido como guitarra eléctrica.
De este modo, el trío interpretó arreglos propios de obras célebres escritas por compositores brasileros como Tom Jobim, Hermero Pascoal y Luis Gonzaga, además de piezas escritas por André Marques.  Todos ellos con la apabullante riqueza rítmica y armónica (réquiem para las tríadas consonantes) a la que nos tienen acostumbrados los músicos cariocas.  Pies en Brasil, cabeza en el mundo, tal el título del último trabajo y que bien puede prologar la identidad del grupo, pues desde el folclore brasilero entablan enjundiosa conversación con otros ritmos, a saber: la música erudita, el jazz, el flamenco, la música árabe y otros que ellos mismos reseñan.  Ajenos a todo prejuicio musical, sus composiciones sonaron frescas, libres de tosa marca registrada brasilera y en diálogo saludable con otras músicas, aunque con marcada tendencia jazzística, lo que forjó un clima de total espontaneidad creadora con espacio para solos instrumentales y frugales improvisaciones, adornadas con exquisitas ideas melódicas que sobrevolaron una armonía densa y florida.
Nacido en el año 1996, cabe agregar que el grupo desarrolla un importante trabajo de investigación musical y cultural antes de enfrentarse al acto interpretativo.  Por su parte, el Curupira es un personaje mítico del folclore brasileño que se encarga de proteger las plantas y los animales.  Así, el Trío Curupira es una agrupación destinada   a dinamitar la cabeza del oyente con música de este planeta y a resucitar otra célebre máxima de Nietszche: por la música, las pasiones gozan de ellas mismas.
Por Jonatan Santillan.